La mayoría de los pacientes hospitalizados recibe líquidos o fármacos a través de un catéter intravenoso en algún momento durante su estancia hospitalaria. Un catéter intravenoso es una sonda corta y hueca colocada en la vena para permitir la administración de fármacos, líquidos o nutrientes directamente en la sangre (también llamado goteo). Estos catéteres son reemplazados sistemáticamente cada tres o cuatro días para tratar de prevenir la infección de la vena o de la sangre. Sin embargo, las pruebas que apoyan esta práctica son muy débiles. Es más, el procedimiento puede provocar un malestar considerable a los pacientes y es muy costoso. Esta revisión incluyó todos los ensayos controlados aleatorios que compararon los cambios sistemáticos del catéter con el cambio del catéter sólo en caso de haber signos de inflamación o infección. Estos ensayos no proporcionaron pruebas de beneficio para apoyar la práctica actual de cambiar los catéteres cada tres o cuatro días.
Reemplazo por indicación clínica versus reemplazo sistemático de catéteres venosos periféricos
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