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Cirugía paliativa versus tratamiento médico para la obstrucción intestinal en el cáncer ovárico

Ali Kucukmetin, Raj Naik, Khadra Galaal, Andrew Bryant, Heather O Dickinson
Publicado en línea: 
7 julio 2010

El cáncer de ovario es el sexto cáncer más frecuente en las mujeres y por lo general se diagnostica en un estadio avanzado. La obstrucción intestinal es una característica común del cáncer ovárico avanzado o recidivante y provoca vómitos, dolor y diarrea. Las pacientes con obstrucción intestinal en general no están en buenas condiciones físicas y tienen una esperanza de vida limitada. Por lo tanto, la principal finalidad del tratamiento de la obstrucción intestinal es el mantenimiento de su CdV con un control efectivo de los síntomas.

Se realizó una revisión sistemática de los estudios publicados y no publicados que comparaban métodos quirúrgicos y no quirúrgicos para la obstrucción intestinal en mujeres con cáncer de ovario.

Las mujeres en quienes la cirugía es recomendable en general presentan un mejor estado de salud que las mujeres en quienes no es recomendable, de manera que puede ser difícil desentrañar los efectos de la cirugía y los efectos de su salud básica. Por lo tanto, sólo se consideraron los estudios que utilizaban el ajuste estadístico para las diferencias en el estado de salud de las mujeres sometidas o no a cirugía.

Sólo se encontró un estudio relevante. Este estudio incluyó sólo 47 casos: 27 mujeres tuvieron una operación para aliviar la obstrucción intestinal y las 20 que no fueron operadas recibieron un fármaco llamado octreotida para controlar la cantidad de vómitos que a menudo resulta de la obstrucción intestinal.

Entre las 27 mujeres que sometidas a una operación, en seis no se pudo corregir la obstrucción intestinal porque el cáncer se había propagado demasiado, seis mujeres tuvieron complicaciones graves de la cirugía y tres murieron a causa de estas complicaciones. No obstante, los autores del estudio informaron que las mujeres que recibieron la operación tuvieron un mayor tiempo de supervivencia, en promedio, que las que no fueron operadas, incluso después de tener en cuenta su mejor salud inicial. No estaba claro cuánto de la diferencia en la supervivencia podría atribuirse a las diferencias del tratamiento y cuánto al mejor estado de salud de las mujeres sometidas a la cirugía.

Desafortunadamente, el estudio no evaluó la CdV o el nivel de dolor de las pacientes.

El estudio informó el número de mujeres que pudo comenzar a comer nuevamente después del tratamiento (cirugía u octreotida), pero no analizó este hecho considerando la diferencia de fondo en la salud de las mujeres de los dos grupos, de manera que es imposible interpretar estos resultados.

Por consiguiente, no fue posible establecer conclusiones definitivas acerca de los beneficios y los daños relativos de las dos formas de tratamiento ni identificar los subgrupos de mujeres que tienen probabilidad de beneficiarse de un tratamiento u otro.