La vitamina D cumple varias funciones en el organismo. Se produce en la piel mediante la acción de la luz solar y también puede obtenerse a partir de alimentos. Se ha implicado la falta de vitamina D con varias enfermedades, incluidas las afecciones dolorosas crónicas. Además, las asociaciones de tales tipos diversos de dolor como la cefalea, el dolor abdominal, el dolor de las rodillas y el dolor lumbar con la estación del año y la latitud presta apoyo indirecto a una función de la vitamina D. La posibilidad de una relación entre la vitamina D y el dolor crónico ha atraído interés ya que, de ser cierto, la vitamina D sería un tratamiento barato y relativamente seguro para el dolor crónico. Hay algunas pruebas que sostienen esta relación pero no es de alta calidad y tiene riesgo de sesgo. Esta revisión buscó pruebas de alta calidad en los ensayos controlados aleatorios sobre el tratamiento del dolor crónico con vitamina D. Hubo pocos estudios de alta calidad de los cuales sólo uno informó un efecto beneficioso. Por lo tanto, no hay pruebas suficientes en la actualidad de que la vitamina D tenga algún efecto en las afecciones de dolor crónico. Se necesita más investigación para determinar si la vitamina D es un tratamiento útil para el dolor y en este caso, si el efecto está restringido a los que muestran una deficiencia de vitamina D, qué dosis de vitamina D se necesita, en qué condiciones y por cuánto tiempo.
Vitamina D para el tratamiento de las afecciones dolorosas crónicas en adultos
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