Muchas personas tienen dolor que dura durante mucho tiempo, y dolor que no se alivia o cura con la fisioterapia o los fármacos. La búsqueda de un diagnóstico y del alivio del dolor es a menudo larga, desalentadora y aun dañina. En algunas personas el dolor produce discapacidad física, cambios del estado de ánimo como depresión y ansiedad y aislamiento social. Estos trastornos no son inevitables y se piensa que son reversibles, al menos hasta cierto punto, mediante un enfoque de rehabilitación dirigido a reducir la discapacidad y las molestias a pesar de que persista el dolor. Los tratamientos se basan en principios y en prácticas psicológicas consistentes y han estado en uso y en desarrollo por cerca de 40 años.
La búsqueda encontró 52 ensayos de tratamientos, pero sólo 40 proporcionaron datos en una forma que podían usarse. Los dos tipos principales de tratamiento psicológico fueron la terapia cognitivo conductual (TCC) y la terapia conductual (TC). Ambas se dirigen a tratar de ayudar a las personas a que cambien el comportamiento que empeora el dolor, la discapacidad y las molestias. La TCC también trabaja directamente sobre los pensamientos y los sentimientos, que son un problema para las personas con dolor persistente. Los efectos de estos dos tratamientos sobre el dolor, la discapacidad y el estado de ánimo se probaron inmediatamente después del tratamiento y seis meses después.
Las terapias psicológicas pueden ayudar a las personas con dolor crónico a mejorar el estado de ánimo negativo (depresión y ansiedad), la discapacidad y en algunos casos el dolor, pero todavía se requiere orientación sobre cuál es el mejor contenido, duración, intensidad y formato del tratamiento.
