Se hallaron dos ensayos, con 272 personas con glioma de alto grado recién diagnosticado, que estudió los efectos de implantar obleas recubiertas con un fármaco oncológico llamado carmustina (Gliadel®) en los cerebros de los pacientes una vez que se extrajo el tumor. Esta intervención se comparó con la implantación de obleas que no contuvieron este fármaco. Ambos grupos recibieron radioterapia posteriormente. Los pacientes que recibieron las obleas de carmustina presentaron una mejor supervivencia y no se hallaron pruebas de que la carmustina genere un riesgo mayor de efectos secundarios.
Un ensayo similar reclutó 222 personas con un diagnóstico de glioma de alto grado establecido previamente y que recibieron cirugía pero que luego experimentaron una recidiva de la enfermedad. En esta situación el ensayo halló que las obleas de carmustina no prolongaron las vidas de los pacientes.
