La fibrosis submucosa oral es una enfermedad crónica que se encuentra con mayor frecuencia en pacientes del subcontinente asiático y el Lejano Oriente y se caracteriza por la acumulación de bandas de colágeno constrictivas en las mejillas y las estructuras adyacentes de la boca. Se desconoce su causa precisa, pero el hábito de mascar betel así como otros productos que contienen nuez de areca, el uso excesivo de ajíes y especias, una mala nutrición y la deficiencia de vitaminas y hierro se han sugerido como agentes causales.
En un estadio temprano pueden producirse úlceras de la mucosa, en tanto que la aparición de bandas fibrosas en las mejillas y los labios, la despigmentación de las encías, la deformación y consistencia gomosa del velo del paladar y la apariencia blanquecina y coriácea del suelo de la boca aparecen por lo general más tarde. Estos cambios pueden restringir gravemente la abertura de la boca y el movimiento de la lengua y causar problemas con el habla y la deglución, en tanto que otros síntomas incluyen una sensación ardiente al comer alimentos picantes, sensación de sequedad en la boca y pérdida de audición.
Las opciones de tratamiento incluyen la administración de hierro y suplementos multivitamínicos, entre ellos el licopeno, un extracto del tomate, además de una serie de fármacos (p.ej. inyección intralesional de esteroides, hialuronidasa, extractos de placenta humana, quimiotripsina, pentoxifilina y colagenasa). La cirugía, incluido el corte de las bandas fibrosas y los músculos y la articulación de la mandíbula, se ha utilizado para casos más extremos.
Los revisores encontraron dos estudios que evaluaron la efectividad del licopeno conjuntamente con inyecciones intralesionales de un esteroide, y la pentoxifilina en combinación con calor y ejercicios de estiramiento de la boca. Estos estudios proporcionaron una cantidad limitada de datos poco fiables que no permitieron establecer conclusiones firmes. No hubo informes de la toxicidad, pero se señalaron algunos efectos secundarios, que en su mayoría fueron casos de irritación gástrica a la pentoxifilina.
La investigación futura debería estar orientada a aportar pruebas para que las personas puedan tomar decisiones fundamentadas acerca de si estos tratamientos son eficaces y también debería abordar los planes de tratamiento que incluyen la educación de los pacientes destinada al cese del hábito de mascar.
