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Tratamiento con inhibidores de acetilcolinesterasa para la miastenia gravis

Mehndiratta MM, Pandey S, Kuntzer T

La miastenia gravis es una enfermedad en la cual los anticuerpos dirigidos contra los receptores de acetilcolina bloquean la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos, causando fatigabilidad y debilidad muscular fluctuante. Los inhibidores de la acetilcolinesterasa, incluida la piridostigmina, inhiben la degradación de la acetilcolina, el neurotransmisor en la unión neuromuscular. La inhibición producida por estos fármacos aumenta la disponibilidad de acetilcolina para estimular los receptores de acetilcolina y así facilita la activación y contracción muscular. Este hecho puede ser beneficioso en los trastornos que afectan la unión neuromuscular, en particular, la miastenia gravis.

Por lo tanto, los inhibidores de la acetilcolinesterasa se utilizan como tratamiento sintomático y se han considerado útiles como tratamiento inicial en pacientes recientemente diagnosticados con miastenia gravis. Otros tratamientos propuestos para la miastenia gravis incluyen fármacos que suprimen el sistema inmunológico, incluidos los corticosteroides y la azatioprina, y la timectomía (extracción quirúrgica de la glándula del timo).

Sólo se identificó un ensayo cruzado (crossover) controlado aleatorio pequeño relevante al tratamiento de la miastenia gravis. Dicho ensayo incluía tres pacientes con miastenia gravis ocular y siete con miastenia gravis generalizada que recibieron neostigmina por vía intranasal (un inhibidor de la acetilcolinesterasa) o placebo. Este ensayo no permitió establecer conclusiones firmes respecto a cuán eficaces fueron los inhibidores de la acetilcolinesterasa en la prevención de la evolución a la miastenia gravis más grave o en la mejoría de la debilidad muscular durante períodos sostenidos. Diversos estudios observacionales, informes de casos, series de casos y la experiencia clínica diaria favorecen el uso de los inhibidores de la acetilcolinesterasa. En consecuencia, probablemente los ensayos controlados con placebo para confirmar la eficacia del fármaco no sean éticos y es poco probable que sean realizados. Actualmente, la dosis óptima y la duración del tratamiento con inhibidores de la acetilcolinesterasa se determinan por el equilibrio entre la mejoría clínica y los efectos adversos. Este hecho varía con el transcurso del tiempo y depende de otros tipos de tratamiento administrados al mismo tiempo para inhibir la respuesta de autoinmunidad subyacente.

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