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Risperidona versus placebo para la esquizofrenia

Rattehalli RD, Jayaram MB, Smith M

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave, crónica y recurrente, con una prevalencia durante la vida a nivel mundial de aproximadamente el 1%. La esquizofrenia se caracteriza por síntomas positivos como alucinaciones y delirios y síntomas negativos como perturbación emocional y aislamiento. Un tercio de los pacientes que han presentado un episodio de esquizofrenia se recupera y la enfermedad no vuelve a aparecer. Otro 30% experimenta la enfermedad de manera continua. La mitad de los pacientes presenta una enfermedad recurrente, pero con episodios prolongados de recuperación significativa de los síntomas positivos. Es considerable el costo global de la enfermedad para el individuo, su familia y la comunidad.

Los fármacos antipsicóticos se clasifican en fármacos típicos y atípicos. Los antipsicóticos de primera generación o típicos como la clorpromazina y el haloperidol han sido durante décadas la base del tratamiento y han sido efectivos para reducir los síntomas positivos de la esquizofrenia. Sin embargo, se ha observado cierta resistencia de los síntomas negativos. Además, el tratamiento farmacológico se asocia con efectos adversos que a menudo pueden comprometer el cumplimiento del tratamiento y por lo tanto, incrementar la incidencia de recurrencias.

La risperidona es uno de los fármacos atípicos o de la nueva generación. Se evaluaron sistemáticamente los efectos de la risperidona en comparación con placebo para pacientes con esquizofrenia y psicosis esquizomorfas. Sólo fue posible incluir diez estudios en la revisión sistemática.

Esta revisión apoya la noción de que la risperidona es más efectiva que el placebo para los pacientes con esquizofrenia en cuanto a mejoras marginales de los síntomas y a un mayor cumplimiento con la medicación. Sin embargo, está asociada con efectos adversos de movimiento, mayor nivel de prolactina y el resultado de la mejoría marginal es difícil de interpretar como clínicamente relevante. Se sabe que el aumento de la prolactina puede causar efectos secundarios sexuales que no se ha informado en los ensayos incluidos. Sin embargo existe la preocupación de que los estudios son, como mínimo, moderadamente vulnerables al sesgo que favorece la risperidona. Podía haber aumentado enormemente la confianza en los resultados con ensayos mejor realizados e informados.

Datos de la investigación