Los fármacos constituyen una parte principal del dinero invertido en la asistencia sanitaria. Actualmente los números de todo el mundo indican que aumenta la cantidad gastada en fármacos. El mayor gasto en fármacos puede significar menos dinero para los hospitales, los médicos o aun las escuelas y otros servicios de atención que no son de la salud. Existe, por consiguiente, presión para controlar los costos de los fármacos mientras se mantiene la calidad de la asistencia sanitaria o se evita el aumento del uso de los servicios sanitarios.
Una forma para los gobiernos, los organismos no gubernamentales y las agencias de seguros de salud de tratar de controlar el gasto en fármacos es influir en los que prescriben los fármacos mediante incentivos financieros. Esta revisión es acerca de dos tipos de incentivos financieros que afectan directamente a los profesionales que prescriben fármacos: los presupuestos para fármacos y el rendimiento basado en los pagos (p.ej. bonos o multas para mejorar la prescripción y reducir los costes). Se incluyeron 13 estudios del Reino Unido, Irlanda y Alemania que evaluaron presupuestos, pero ningún estudio que evaluara el rendimiento basado en los pagos.
Los presupuestos son fondos asignados por los contribuyentes a un grupo o a médicos individuales, de ese modo se les da responsabilidad económica para el manejo de su propio presupuesto. Los presupuestos proporcionan incentivos a los profesionales que prescriben fármacos para prescribir menos fármacos y fármacos menos costosos (como fármacos genéricos). Esta revisión halló que en estos tres países el gasto en fármacos (por ítem y por paciente) y el volumen de fármacos prescritos disminuyó, y hubo una mayor prescripción de fármacos genéricos. No hubo pruebas claras acerca de los efectos de los presupuestos en la utilización de la asistencia sanitaria (como pacientes referidos a los especialistas). Los efectos sobre la salud no se informaron en los estudios. En general las pruebas de los efectos de los presupuestos son débiles.
