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Inhibidores de monoaminooxidasa B versus otros agentes dopaminérgicos en la enfermedad de Parkinson temprana

Caslake R, Macleod A, Ives N, Stowe R, Counsell C

Muchos de estos síntomas de la enfermedad de Parkinson se deben a la pérdida de ciertos grupos de neuronas en el cerebro, lo que resulta en la ausencia de una sustancia química llamada dopamina. Actualmente, se dispone de distintos tratamientos para los pacientes con Parkinson recién diagnosticado incluida la levodopa (Sinemet o Madopar) que se transforma en dopamina en el cerebro, los agonistas dopaminérgicos (p.ej. ropinirol y pramipexol) que imitan la acción de la dopamina y los inhibidores de monoaminooxidasa B (MAO-B) (selegilina o rasagilina) que reducen el deterioro de la dopamina en el cerebro. Cada uno de estos tipos de fármacos tiene ventajas y desventajas teóricas. Por ejemplo, si bien es un tratamiento muy bueno, la levodopa puede causar movimientos involuntarios (discinesia), calambres dolorosos (distonía) y una respuesta acortada a cada dosis (fluctuaciones motrices) después de un tiempo, mientras que los inhibidores de MAO-B y los agonistas dopaminérgicos pueden reducir el riesgo de estas complicaciones pero no son tan buenos en cuanto a mejorar los síntomas del Parkinson. Actualmente, por lo tanto, no está claro cual de estos tres grupos de fármacos deben ser prescritos apenas los pacientes con Parkinson temprano necesitan tratamiento. Se examinaron los ensayos que comparaban la administración de IMAO-B con otros tipos de medicación en pacientes con Parkinson temprano para ver si había pruebas convincentes que los IMAO-B eran el mejor tratamiento que se podía ofrecer. Sin embargo, lamentablemente sólo se identificaron dos ensayos (593 pacientes) por lo que las pruebas eran limitadas. Los resultados mostraron que los IMAO-B no fueron tan efectivos en mejorar los síntomas de Parkinson como la levodopa o los agonistas dopaminérgicos pero pueden reducir las fluctuaciones motrices en comparación con la levodopa, aunque no se compararon con los agonistas dopaminérgicos. Los IMAO-B, sin embargo, tienen menos efectos secundarios graves que algunos agonistas dopaminérgicos.

Datos de la investigación