En esta revisión se examinaron las mejores pruebas disponibles que comparan los efectos de dos opciones de tratamiento para el cáncer de próstata localizado, es decir, prostatectomía radical (PR) que consiste en la extracción quirúrgica de la glándula prostática versus un enfoque de "conducta expectante" (CE). En esta revisión la CE se define como cualquier enfoque conservador para el tratamiento del cáncer de próstata mediante el cual se toma la decisión de no proporcionar un tratamiento inicial y monitorizar al paciente. Si el procedimiento de monitorización proporciona pruebas de progresión de la enfermedad, entonces se ofrece un tratamiento paliativo al paciente para aliviar los síntomas de la enfermedad sin intentar curarla.
Se identificaron dos ensayos controlados con asignación aleatoria finalizados. Se consideró que uno de los ensayos fue de buena calidad, mientras que el segundo ensayo fue de calidad deficiente. Los dos ensayos comenzaron antes del uso generalizado del análisis de sangre del antígeno prostático específico (PSA) como una prueba de detección para el cáncer de próstata, por lo que no incluyeron muchos hombres con cáncer detectado por PSA. Los ensayos en curso (PIVOT; ProtecT; START) aportarán pruebas de los efectos comparativos de la PR y los protocolos de observación para los hombres con cáncer detectado por PSA.
El único ensayo de buena calidad incluido en esta revisión incluyó hombres con cáncer detectado por métodos distintos al cribado, asignados al azar a PR o a CE y que fueron seguidos durante 12 años. Este ensayo único no aporta pruebas suficientes para permitir que se hagan afirmaciones sólidas acerca de la magnitud de cualquier efecto beneficioso y perjudicial de la PR en comparación con la CE en los hombres con cáncer de próstata detectado clínicamente. Los resultados del ensayo indican que es probable que la PR reduzca los riesgos de mortalidad general, mortalidad por cáncer de próstata y metástasis distantes (diseminación del cáncer) en comparación con la CE, pero la magnitud del efecto es incierta. Además, las reducciones de los riesgos parecen estar limitadas a los hombres menores de 65 años de edad. Este ensayo también aporta pruebas de que la PR aumenta los riesgos de disfunción eréctil y pérdida urinaria. Sin embargo, debido a la forma en la que se obtuvieron los datos sobre los efectos adversos del ensayo, no se pueden hacer afirmaciones confiables acerca de la frecuencia con la cual ocurren estos efectos adversos. Además, la cirugía con conservación de los nervios, que es posible que reduzca estas complicaciones, no se realizó de forma habitual en los participantes del ensayo.
Se requiere un enfoque compartido para la toma de decisiones, mediante el cual los pacientes y sus prestadores de atención sanitaria traten abiertamente las preferencias y los valores personales del paciente y las limitaciones de las pruebas disponibles con respecto a los potenciales beneficios y daños de estas opciones de tratamiento.
