Las personas con EPI frecuentemente tienen una disminución de la capacidad para el ejercicio y disnea durante el ejercicio. El entrenamiento físico puede mejorar el bienestar de las personas con otras enfermedades pulmonares crónicas, pero poco se conoce sobre el efecto del entrenamiento físico en la EPI. Se realizó una revisión para establecer si el entrenamiento físico es seguro en las personas con EPI, y examinar los efectos del entrenamiento físico sobre la capacidad para el ejercicio, la disnea y la calidad de vida. También se observó si las personas con fibrosis pulmonar idiopática, un tipo de EPI que puede progresar rápidamente, podría beneficiarse del entrenamiento físico. Se incluyeron cinco estudios, sin embargo sólo dos tenían información suficiente para el análisis (43 participantes recibieron ejercicio físico y 42 participantes no). No hubo informes de efectos indeseables del entrenamiento físico. Inmediatamente después del entrenamiento, los participantes podían caminar una distancia mayor que los que no habían realizado el entrenamiento (en promedio 39 metros adicionales en seis minutos), informaron menos disnea y mejor calidad de vida. Las personas con fibrosis pulmonar idiopática también experimentaron mejorías después del entrenamiento físico, aunque tendieron a ser más pequeñas. No hubo suficiente información para establecer si el efecto continuaba una vez que el entrenamiento había terminado. Se requieren estudios mayores para determinar qué método de entrenamiento físico es el más beneficioso y si la gravedad de la EPI influye en los beneficios del entrenamiento físico.
Entrenamiento físico para la enfermedad pulmonar intersticial
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