La infección de toxoplasmosis es causada por un parásito,Toxoplasma gondii. Comer carne cruda o poco cocinada, no lavarse bien las manos después de manipular carne cruda o trabajar la jardinería, tener contacto con las heces de gatos (directamente o indirectamente por el suelo, o a través de vegetales o frutas crudas posiblemente contaminadas) puede causar la infección. Generalmente la infección es asintomática y autolimitada. Si la embarazada no ha estado expuesta anteriormente al parásito y desarrolla los anticuerpos (inmunoglobulinas) mientras está embarazada, la infección se puede transmitir de la madre al feto (toxoplasmosis congénita). Lo anterior es poco frecuente pero tiene efectos potencialmente graves de malformación, retraso mental, sordera y ceguera del neonato infectado, así como muerte intrauterina o nacimiento de mortinatos. La probabilidad de infección es mayor durante el tercer trimestre, pero el riesgo de que el feto desarrolle signos clínicos importantes es mayor en el embarazo temprano. La prevención primaria o vigilancia de la población incluye educar al público en general, filtrar el agua, mejorar la higiene agrícola para reducir la infección animal y ofrecer educación prenatal a las embarazadas o a las mujeres en edad fértil para que puedan evitar la toxoplasmosis mediante la adopción de medidas conductuales sencillas. Las pruebas que apoyan la educación prenatal para prevenir la toxoplasmosis congénita son limitadas. Este hecho indica que la educación prenatal puede cambiar el comportamiento de las embarazadas para evitar los factores de riesgo de la infección por toxoplasmosis durante el embarazo. El único ensayo controlado identificado por los revisores se realizó en Canadá y reclutó 432 mujeres que se asignaron al azar a diez minutos de presentación acerca de la prevención de la toxoplasmosis que se centró en la higiene de los gatos, los alimentos y personal durante su primera clase prenatal o su clase prenatal habitual.
Las pérdidas durante el seguimiento de las mujeres participantes en las clases prenatales fueron altas y 285 respondieron el cuestionario posterior a la prueba en el tercer trimestre del embarazo. Sólo el 5% de las mujeres del grupo de intervención recordaron haber recibido información específica sobre la prevención de la toxoplasmosis durante las clases prenatales.
No se encontraron ensayos aleatorios que proporcionaran datos sobre el cambio de la tasa de toxoplasmosis congénita o la exposición a la toxoplasmosis en la sangre (y la seroconversión) durante el embarazo.
