La Organización Mundial de la Salud recomienda que los recién nacidos sean alimentados exclusivamente con leche materna desde el nacimiento hasta los seis meses de vida. Los niños que no reciben leche materna tienen una mayor probabilidad de presentar problemas de salud. No todos los recién nacidos se pueden alimentar directamente de la mama debido a prematurez, enfermedad, anomalías o separación de sus madres; estos recién nacidos necesitan leche materna extraída. Las madres también se pueden extraer la leche para su propia comodidad si tienen los pezones doloridos o congestionados; para aumentar el suministro de leche; o dejar la leche si están lejos de su recién nacido. Los posibles efectos adversos de extraer la leche incluyen lesión a la madre y contaminación bacteriana que puede afectar al recién nacido.
Esta revisión incluyó 12 estudios y seis de éstos tuvieron datos que pudieron ser utilizados en los análisis. Las madres de estos seis estudios eran madres de recién nacidos en unidades neonatales de los EE.UU., RU, Malasia, Kenia y Nigeria. En un estudio, el uso de una bomba de extracción eléctrica o accionada con el pie proporcionó un mayor volumen medio de leche que la extracción manual durante un período de seis días en las dos primeras semanas después del nacimiento. El bombeo simultáneo de ambas mamas y el bombeo secuencial proporcionaron volúmenes similares, aunque el tiempo transcurrido fue diferente. En un estudio, las madres que recibieron una grabación de relajación tenían mayor probabilidad de producir un mayor volumen de leche en una extracción. Un estudio pequeño encontró que la leche extraída de forma manual y la extraída mediante una bomba de extracción presentaban una incidencia similar de contaminación de la leche. Todos los estudios fueron pequeños y los resultados no se pueden aplicar a otras bombas de extracción que no sean las probadas.
Ningún estudio les preguntó a las madres si habían alcanzado los objetivos por los que se extrajeron la leche. Ningún estudio examinó los costes relacionados con los diferentes métodos. Ocho de los diez estudios que evaluaron bombas de extracción u otros productos eran apoyados por los fabricantes. Las pruebas disponibles indican que medidas de bajo costo como la relajación, el masaje de las mamas, la frecuencia de extracción o bombeo y el bombeo simultáneo, si es aceptable para las madres, pueden ser efectivas para ayudar a las madres a proporcionar leche extraída. No todos los estudios mencionaron si se proporcionaron apoyos básicos, en particular para las madres con niños hospitalizados, que incluyen el acceso a los alimentos y líquidos, un lugar para descansar cerca de su recién nacido y profesionales de la salud adiestrados. Cualquiera sea el método de extracción que se utilice, las madres necesitan sentirse valoradas y apoyadas.
