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Rehabilitación de la fractura de tobillo en adultos

Lin C-WC, Moseley AM, Refshauge KM

La fractura de tobillo es una de las fracturas más frecuentes del miembro inferior, especialmente en las mujeres mayores y en los hombres jóvenes. En general, este problema se aborda mediante el tratamiento ortopédico quirúrgico o no quirúrgico, seguido de un período de inmovilización para proteger la fractura. Debido a la fractura y al período de inmovilización posterior, las personas con frecuencia experimentan dolor, rigidez, debilidad y tumefacción en el área del tobillo, y una capacidad reducida para participar en las actividades después de una fractura de tobillo. Esta revisión identificó las pruebas más fiables sobre la efectividad de las intervenciones de rehabilitación utilizadas para abordar estos problemas.

En la actualidad, sólo se dispone de pruebas limitadas. Para las personas que necesitan cirugía de tobillo, el uso de un aparato ortopédico o férula removible después de la cirugía, para facilitar la realización de ejercicios suaves en el tobillo, puede mejorar el regreso a las actividades normales, reducir el dolor y mejorar el movimiento del tobillo. Sin embargo, también puede aumentar la incidencia de eventos adversos (tales como problemas con la herida quirúrgica).

Después de la cirugía, el comienzo de una caminata temprana durante el período de inmovilización o sin el uso de un tipo de inmovilización en vez de un yeso puede mejorar el movimiento del tobillo.

Después del tratamiento quirúrgico o no quirúrgico de la fractura y el período de inmovilización, la terapia manual (movimiento pasivo realizado por un profesional de la salud entrenado) puede beneficiar el movimiento del tobillo.

No existen pruebas de una mejor función de otras terapias como la electroterapia, la hipnosis o la estiramiento.

Datos de la investigación