Resumen en lenguaje sencillo
Desde comienzos de la década de 1950 el pilar del tratamiento para la esquizofrenia fueron los fármacos como el haloperidol y la clorpromazina. Aunque eran efectivos para controlar las voces y las creencias fijas y falsas, se considera que estos fármacos presentan efectos adversos potencialmente incapacitantes, como temblor, rigidez y desaceleración del movimiento. Se reconoce que la generación más nueva de fármacos está más exenta de estos problemas. Este dato es particularmente importante para ancianos que tienen mayor probabilidad de experimentar efectos adversos. La mayoría de los fabricantes recomienda la prescripción de dosis reducidas para ancianos.
Esta revisión examina los ensayos de estos fármacos para el tratamiento de ancianos con esquizofrenia. Se hallaron 3 ensayos pequeños y de corta duración. Dichos ensayos no contenían mucha información que pudiese ser utilizada y resultó imposible extraer conclusiones sólidas, excepto que dichos estudios son posibles y que se necesitan más con urgencia.
