Reparación endovascular de la rotura de aneurismas aórticos abdominales
La aorta abdominal es la arteria principal que provee sangre a la parte inferior del cuerpo. La dilatación y el debilitamiento anormal de la pared de la aorta (aneurisma aórtico) afecta particularmente a los hombres a medida que envejecen. Un aneurisma puede agrandarse progresivamente sin síntomas obvios; no obstante, es potencialmente letal dado que el aneurisma puede estallar (romperse) y causar una hemorragia interna masiva. La muerte es inevitable a menos que se pueda detener la hemorragia y restablecer el flujo sanguíneo a la parte inferior del cuerpo de manera oportuna. Hasta hace poco tiempo, se necesitaba una operación abierta (laparotomía) para pinzar la aorta abdominal y reemplazar el segmento de aorta con un injerto arterial sintético. Muchos pacientes no sobreviven a esta operación importante, debido a los efectos de la hemorragia masiva o al fallo de los órganos vitales, como el corazón, el pulmón y el riñón, a pesar de las mejoras en la técnica quirúrgica y la atención del paciente sumamente enfermo. Una técnica reciente mínimamente invasiva, denominada reparación endovascular, permite al cirujano introducir un injerto de endoprótesis en los vasos sanguíneos de la ingle al sitio de la rotura, donde se coloca, adherido a la arteria sana sobre y debajo del aneurisma, con el fin de detener la hemorragia y formar un nuevo canal para el flujo sanguíneo. Esta técnica tiene éxito en los pacientes apropiados para el tratamiento planificado de los aneurismas no rotos y puede reducir las complicaciones y las muertes tempranas posoperatorias. La presente revisión consideró las pruebas disponibles de efectividad, comparadas con las de cirugía abierta para los aneurismas rotos. Los revisores buscaron bibliografía médica, pero no encontraron ensayos controlados aleatorios completados. Las pruebas de series de casos clínicos, diez prospectivos y 21 informes retrospectivos, indican que la reparación endovascular de urgencia es factible y puede reducir la pérdida sanguínea, la duración de la estancia en cuidados intensivos y las muertes en pacientes seleccionados. Estos informes eran de centros de cirugía vascular con considerable experiencia en la técnica.
