Los patrones graves o peligrosos de consumo de alcohol pueden provocar accidentes, lesiones, enfermedades físicas y psiquiátricas, náuseas frecuentes, ausentismo laboral y problemas sociales. El consumo prolongado de alcohol tiene efectos perjudiciales sobre casi todos los órganos del cuerpo, particularmente sobre el cerebro y el sistema gastrointestinal. Los profesionales de la salud tienen la oportunidad de preguntar a las personas cuánto alcohol beben y de ofrecerles intervenciones breves a los que beben en exceso. Estas intervenciones breves incluyen una intervención durante un tiempo limitado dirigida al cambio de comportamiento. Abarcan desde una sola sesión que proporciona información y orientación, hasta una a tres sesiones de entrevistas motivacionales o de apoyo psicológico basado en técnicas que incluyen la retroalimentación (feedback) y discusiones sobre la responsabilidad y la autoeficacia. Esta intervención puede ser realizada por diferentes profesionales de la salud. El ingreso en el hospital como un enfermo hospitalizado, en unidades de medicina general y en centros de traumatología, ofrece la oportunidad para establecer contacto con los consumidores de grandes cantidades de alcohol, proporciona el tiempo para realizar una intervención y permite reconocer si existe alguna conexión entre la hospitalización y el consumo de alcohol. Los revisores identificaron 11 ensayos controlados aleatorios y ensayos clínicos controlados que incluyeron a 2441 adultos (16 años de edad o más) identificados como consumidores de alcohol en exceso en el hospital, principalmente en el Reino Unido y los EE.UU.
Los datos extraídos de dos estudios indicaron que se pudo disminuir el consumo de alcohol al año de seguimiento en las personas que recibieron intervenciones breves como pacientes hospitalizados. Estas personas bebían una cantidad significativamente menor de alcohol por semana que los de los grupos control. Se observó una tendencia a consumir menos gramos de alcohol por semana a los seis meses en los que recibieron la intervención breve. No se observaron diferencias claras entre los del grupo con la intervención breve y los del grupo control en los autoinformes sobre el consumo de alcohol, los indicadores de laboratorio (Gamma GT), el número de borracheras, las muertes o las infracciones de tránsito. No fue fácil combinar los resultados de los estudios debido a la utilización de diferentes medidas para evaluar el consumo de alcohol y a las diferencias importantes del modo de realización de los estudios.
Los grupos de control sólo fueron evaluados (detectados) o recibieron la atención habitual, en un estudio con un folleto educativo. La detección supone preguntarles a las personas sus hábitos de consumo de bebidas alcohólicas, lo que pudo haber reducido el consumo a corto plazo, según lo indicaron algunos de los estudios.
