Tratamientos antiglucocorticoides para los trastornos del estado de ánimo
Muchos pacientes con trastornos del estado de ánimo informan problemas de memoria y concentración, junto con los síntomas del estado de ánimo. Existen algunas pruebas de que una posible causa de estos problemas sea la hiperactividad del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal (HHS), el sistema de estrés natural del cuerpo. Este hecho produce una sobreproducción de la hormona del estrés, el cortisol. Por consiguiente, es posible que los fármacos que se centren en el eje HHS puedan ser beneficiosos. La eficacia y la seguridad de los antiglucocorticoides en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo fueron el tema de esta revisión sistemática. Nueve estudios cumplieron los criterios para la inclusión. De éstos, se examinaron diversos fármacos, que incluyeron: mifepristona [RU-486] (n=4), ketoconazol (n=2), metirapona (n=2), y DHEA (n=1). Tres de los ensayos se realizaron en pacientes con depresión mayor psicótica (pMDD), cinco ensayos en pacientes con depresión mayor no psicótica, y un ensayo en pacientes con trastorno bipolar (actualmente depresivo; no psicótico). En general, cuando se examinaron todos los ensayos juntos sobre todos los episodios afectivos, no se hallaron diferencias significativas en la proporción general de pacientes que respondieron (reducción del 50% en la HAM-D) al tratamiento con antiglucocorticoides sobre el placebo. Sin embargo, el cambio medio (DMP; desde el inicio hasta el final del estudio) en las puntuaciones HAM-D indicó una diferencia significativa en favor del tratamiento. Existen pruebas más claras de la eficacia en los subtipos de diagnóstico específicos. De los cinco ensayos en la depresión no psicótica (unipolar o bipolar), hubo una diferencia significativa en favor del tratamiento. En la depresión psicótica, no se hallaron pruebas de un efecto antidepresivo general o un efecto sobre la psicopatología general (reducción del 30% en la BPRS). En estos subtipos, el cambio medio (DMP) en las puntuaciones indicó una diferencia significativa en favor del tratamiento. Hasta la fecha, sólo un ensayo ha examinado el impacto de los antiglucocorticoides sobre el funcionamiento neuropsicológico. Existen escasos informes sobre los efectos secundarios; en general, el único evento que alcanzó significación fue la incidencia de una erupción cutánea que ocurrió con mayor frecuencia después del tratamiento activo, y este hecho se informó en dos estudios. En resumen, el uso de antiglucocorticoides en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo y la psicosis se encuentra en la etapa inicial de desarrollo clínico. Existe una gran diferencia entre los estudios con respecto a los compuestos utilizados, la cohorte de pacientes bajo investigación, y la metodología. Los resultados en algunos subtipos de diagnóstico son alentadores y justifican revisiones adicionales para examinar mejor la utilidad clínica de esta clase de fármacos.
