La leishmaniasis cutánea del Viejo Mundo (LCVM) es una enfermedad desfigurante y estigmatizante que se encuentra en zonas del Mediterráneo, el Medio Oriente y Asia, causada por una infección parasitaria transmitida por los flebótomos. Los fármacos antimoniales pentavalentes, tales como el estibogluconato sódico (Pentostam, Stibanate) y el antimoniato de meglumina (Glucantime), se han utilizado desde los años cuarenta como los principales agentes terapéuticos de primera línea para la leishmaniasis cutánea en todo el mundo. Sin embargo, se han descrito muchos tratamientos diferentes para la LCVM.
Se evaluaron 49 ensayos sobre diferentes intervenciones. En las infecciones debido a Leishmania major se encontraron pruebas convincentes del beneficio del uso de 200 mg de fluconazol oral durante seis semanas, la aplicación tópica de paromomicina + cloruro de metilbencetonio al 12% (CLMB), la terapia fotodinámica y la pentoxifilina oral como tratamiento adyuvante del antimoniato de meglumina intramuscular. Por el contrario, en comparación con otras intervenciones, no hubo suficientes pruebas convincentes sobre el uso de sulfato de zinc intralesional, administrado de forma semanal, en comparación con los antimoniales y sobre la aplicación tópica de paromomicina al 15% + CLMB al 12%, durante 28 días, en comparación con la terapia fotodinámica. En los ensayos se hallaron pruebas convincentes del beneficio del uso de 200 mg de itraconazol oral, durante seis semanas, en las infecciones por Leishmania tropica y para apoyar el uso de estibogluconato sódico intralesional y termoterapia en lugar de estibogluconato intramuscular. Existieron pruebas convincentes de ECA para no apoyar el uso tópico de crema de imiquimod al 5% combinada con antimoniales.
El inconveniente principal asociado con los tratamientos intralesionales es el dolor local, que causa malestar significativo en los pacientes. Los fármacos intramusculares o intravenosos se asocian con efectos adversos más graves. Si bien no hay un consenso general sobre el tratamiento óptimo, se están investigando activamente alternativas a los tratamientos intramusculares o intravenosos. Es evidente que se necesitan agentes orales eficaces, bien tolerados y de bajo costo para la LCVM, ya que todavía no se cuenta con un tratamiento ideal que puede tratar todas las especies de Leishmania y tenga pocos efectos adversos graves.
Las pruebas actuales sobre el tratamiento de la LCVM tienen muchas limitaciones y existe mucho margen para mejorar el diseño e informe de los ensayos clínicos. Ninguno de los estudios informó el grado de deterioro funcional y estético y sólo dos evaluaron la calidad de vida. Dado que los recursos destinados a la investigación clínica de las enfermedades desatendidas son limitados, es necesario priorizar y realizar ensayos clínicos diseñados de forma adecuada.
Se sugiere la creación de una plataforma internacional para mejorar la calidad y la estandarización de los ensayos futuros, a fin de desarrollar un enfoque mejor basado en la evidencia.
