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Tratamientos psicosociales y farmacológicos versus tratamientos farmacológicos para la desintoxicación de opiáceos

Amato L, Minozzi S, Davoli M, Vecchi S, Ferri M, Mayet S

Las personas que consumen fármacos opiáceos y se vuelven dependientes de los mismos experimentan problemas sociales y riesgos para la salud. Los fármacos como la metadona y la buprenorfina se sustituyen para ayudar a desintoxicar a los consumidores de fármacos dependientes y a que regresen a una vida libre de fármacos, mediante la reducción de los síntomas de abstinencia fisiológicos (desintoxicación farmacológica). No obstante, pueden presentarse síntomas psicológicos durante la desintoxicación, que pueden ser molestos. A menudo, es una crisis personal la que hizo que un consumidor de fármacos decida desintoxicarse. Además, son importantes los motivos psicológicos por los que una persona se torna adicta. Es posible que no puedan afrontar el estrés y esperan que el consumo de sustancias ilegales que modifican el estado de ánimo los ayuden. Incluso después de regresar con éxito a un estado libre de drogas, muchas personas reinciden en el consumo de heroína y la vuelta a la adicción es un problema importante para la rehabilitación. Las condiciones fisiológicas, conductuales y sociales en la vida de un individuo que lo convirtió en adicto a los opiáceos todavía pueden estar presentes cuando se ha eliminado la dependencia física del fármaco, lo que hace que el tratamiento psicosocial sea importante. Los tratamientos psicosociales incluyen tratamientos conductuales, asesoramiento y terapia familiar.
Los revisores realizaron búsquedas en la bibliografía médica y encontraron pruebas de que la provisión de un tratamiento psicosocial, además del tratamiento con desintoxicación farmacológica en los adultos que dependen del consumo de la heroína, es efectiva para facilitar la desintoxicación de opiáceos. Esta conclusión se basa en ocho estudios controlados con 423 adultos, cerca de 75% de hombres, con una edad promedio de 31 años (28 a 41 años). Los demás estudios duraron entre 16 días a 26 semanas. El agregado de un tratamiento psicosocial al tratamiento de desintoxicación con sustitución mejoró el número de personas que finalizaron el tratamiento (riesgo relativo [RR] 1,7), el consumo de opiáceos (RR 0,82), la abstinencia de los fármacos durante el seguimiento (RR 2,4) y redujo a la mitad el número de fracasos para atender las ausencias al consultorio. Los resultados de una alta tasa de asistencia clínica por los participantes con las intervenciones asociadas se tornan particularmente interesantes, no solo para suprimir el uso de drogas ilícitas, sino también porque proporciona al personal clínico más oportunidades de asesorar a los pacientes en cuestiones psiquiátricas, laborales y relacionadas o no con otros fármacos. Las variaciones en las poblaciones que consumen sustancias y el uso de una gama amplia de diferentes intervenciones psicosociales dificultan la elección entre las intervenciones terapéuticas particulares.

Datos de la investigación