Ejercicios para mejorar el equilibrio en ancianos
La disminución de la capacidad para mantener el equilibrio puede asociarse con un mayor riesgo de caídas. En las personas de mayor edad las caídas a menudo producen lesiones, pérdida de la independencia, y se asocian a enfermedad y muerte prematura. El objetivo de esta revisión es presentar la mejor evidencia de la efectividad de las intervenciones con ejercicios diseñadas para mejorar el equilibrio en los ancianos que viven en la comunidad o en instituciones asistenciales.
La revisión incluyó 34 estudios, con un total de 2883 participantes, la mayoría eran mujeres de más de 75 años de edad como promedio. La revisión encontró que el ejercicio tiene efectos positivos estadísticamente significativos sobre el equilibrio en comparación con la actividad habitual en las personas mayores. Esta revisión investigó diversas intervenciones. Las intervenciones que parecían tener mayor repercusión fueron la caminata; los ejercicios de equilibrio; coordinación y las actividades funcionales; los ejercicios para el fortalecimiento muscular; y los ejercicios de múltiples tipos. Se observaron mejorías de la capacidad para permanecer parado en una pierna, la inclinación hacia delante sin perder el equilibrio y caminar. Hubo tendencia hacia una mejoría del equilibrio con el ejercicio en una bicicleta estática. En general, esta revisión está de acuerdo con otras revisiones sistemáticas que cubren áreas relacionadas en las personas mayores, como el entrenamiento de resistencia para la discapacidad física y la prevención de caídas.
La calidad de las pruebas sobre la efectividad de las intervenciones era mixta, con muchos estudios que mostraban diversos defectos metodológicos. En particular faltó un conjunto central de medidas estandarizadas para determinar la capacidad para mantener el equilibrio en los 34 estudios, lo que limitó la interpretación de los resultados. Por lo tanto, fue difícil comparar los estudios o agrupar los resultados de diferentes estudios. Hubo también escaso seguimiento de los participantes, lo que hace difícil determinar cualquier efecto a largo plazo de las intervenciones.
Los estudios futuros deben estar bien diseñados y proporcionar información detallada y exacta. En condiciones ideales, se debe realizar un seguimiento de los participantes del ensayo durante un año después de la intervención para registrar los efectos a largo plazo, en lugar de limitarse a los resultados inmediatamente después de la intervención.
