El dolor es "una experiencia desagradable sensorial y emotiva asociada con daño tisular real o potencial" (AAP 2000). La evaluación del dolor en los neonatos es difícil debido a la naturaleza subjetiva del dolor y a la incapacidad de los neonatos de expresar el dolor de forma verbal. Las medidas alternativas utilizadas para describir el dolor en los neonatos incluyen respuestas motoras (Marshall 1980; Craig 1993), expresiones faciales (Grunau 1987; Stevens 1993), cry (Johnston 1993; Grunau 1987) y cambios en los parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la saturación de oxígeno y la frecuencia respiratoria. Se han recopilado diversos cambios para crear varias puntuaciones (Abu-Saad 1998). Las puntuaciones convalidadas para la evaluación del dolor incluyen el Sistema de Codificación Facial Neonatal (en inglés, Neonatal Facial Coding System) (Craig 1994), la Escala de Dolor Infantil Neonatal (en inglés, Neonatal Infant Pain Scale) (Lawrence 1993) o el Perfil de Dolor en neonatos Prematuros (Stevens 1996). Estas reacciones al dolor pueden contribuir a la aparición de hipoxia, hipercapnia, acidosis, asincronía con el respirador, neumotórax, lesión de reperfusiones y congestión venosa y hemorragia intraventricular tardía posterior (Hiv) o extensión tardía de la hemorragia intraventricular precoz y la leucomalacia periventricular (Abdel-Rahman 1994; Anand 1998)). Estos cambios conductuales también pueden interrumpir la adaptación posnatal, la relación padres-lactante y los esquemas de alimentación.
Estudios clínicos han revelado efectos beneficiosos de la administración de analgésicos preventivos en la reducción del dolor neonatal y el estrés (Anand 1989). Las intervenciones farmacológicas incluyen paracetamol, sacarosa y analgésicos opiáceos. Las intervenciones no farmacológicas incluyen la reducción de los estímulos nocivos (Schechter 1997), la implementación de la atención basada en las relaciones de apoyo neuroconductuales (Corff 1995; Gunnar 1984), la limitación del número de procedimientos dolorosos (Anand 2001) y la lactancia durante el procedimiento.
Existen varios mecanismos potenciales por los cuales la leche materna o la lactancia podrían proporcionar un efecto analgésico. Los componentes de la lactancia materna que pueden ser analgésicos incluyen la presencia de una persona reconfortante (madre) (Blass 1995), la sensación física (el contacto piel a piel con una persona reconfortante) (Blass 1995), la distracción de la atención (Gunnar 1984) y la dulzura de la leche materna (presencia de lactosa u otros ingredientes presentes en la leche materna) (Blass 1997). Comparada con las fórmulas artificiales, la leche materna contiene una concentración mayor de triptofano (Heine 1999), un precursor de la melatonina. Se ha demostrado que la melatonina aumenta la concentración de las endorfinas beta (Barrett 2000) y podría ser uno de los mecanismos posibles para los efectos nociceptivos de la leche materna. Los neonatos prematuros que no son capaces de lactar de forma directa de la madre se pueden beneficiar de la colocación de leche materna en la lengua o la administración de leche materna por vía naso/orogástrica (suplemento de leche materna) a través de alguno de los mecanismos enumerados con anterioridad. Entre los analgésicos estudiados para el dolor neonatal, la lactancia/leche materna es natural, disponible con facilidad, fácil de usar y potencialmente libre de riesgos (Schollin 2004) intervención. Esta intervención podría ser de fácil adopción a partir de la perspectiva de los prestadores de atención sanitaria y los padres. No se han informado efectos adversos de la lactancia, aparte de la transmisión infrecuente de microorganismos.
En una revisión sistemática se encontró que la sacarosa al 24% fue efectiva para aliviar los procedimientos dolorosos en los neonatos (Stevens 2004)). Se indicaron mecanismos opioides y no opioides para esta efectividad. La leche materna sólo contiene lactosa al 7% y es posible que no sea tan efectiva como la sacarosa. Por otro lado, las intervenciones como chupetes o cambio de posición pueden provocar un efecto similar a la lactancia o suplemento de leche materna, sin interrumpir el esquema de lactancia regular.
Es conocido que el tema de la lactancia o la leche materna para los procedimientos dolorosos en los neonatos no se ha evaluado de forma sistemática.
