El sulfato de magnesio administrado a las mujeres con riesgo de parto prematuro ayuda a proteger el cerebro del recién nacido y mejora los resultados a largo plazo.
Los niños nacidos demasiado temprano (prematuros) tienen un riesgo mayor de morir en las primeras semanas de vida que los niños nacidos a término y los que sobreviven a menudo presentan daño en forma de parálisis cerebral (un trastorno donde se reduce la capacidad de mover los brazos y las piernas normalmente), ceguera, sordera o discapacidades físicas. Esta situación puede causar mucha angustia para los padres. El magnesio es un elemento esencial importante para las funciones corporales normales. El sulfato de magnesio puede ayudar a reducir el daño al cerebro de un recién nacido prematuro. Sin embargo, tiene efectos adversos en la madre como sofocos, sudor, náuseas, vómitos, cefaleas y frecuencia cardíaca acelerada (palpitaciones). Esta revisión identificó cinco estudios que incluyeron 6145 neonatos y muestra que el tratamiento con sulfato de magnesio protege al recién nacido de la parálisis cerebral.
