Habitualmente la ingesta oral posoperatoria se interrumpe hasta el retorno de la función intestinal. Ha sido motivo de preocupación que la ingesta oral temprana provoque vómitos e íleo paralítico grave con posterior neumonía por aspiración, dehiscencia de la herida y pérdida de la anastomosis. Sin embargo, no hay pruebas científicas que apoyen esta práctica tradicional y existen beneficios potenciales de la ingesta oral posoperatoria temprana.
Objetivos
Evaluar los efectos del inicio temprano versus tardío (tradicional) de la ingesta oral de alimentos y líquidos después de la cirugía mayor ginecológica abdominal.
Estrategia de búsqueda
Se realizaron búsquedas en el registro especializado de ensayos clínicos del Grupo Cochrane de Trastornos Menstruales y Subfertilidad (Menstrual Disorders & Subfertility Group), en las bases de datos electrónicas (MEDLINE, EMBASE, CINAHL), el Registro Cochrane de Ensayos Controlados (Cochrane Controlled Trials Register), y en las listas de citaciones de publicaciones pertinentes en abril de 2007.
Criterios de selección
Se consideraron los ensayos controlados aleatorios que compararon el efecto de la iniciación temprana versus tardía de la ingesta oral de alimentos y líquidos después de la cirugía ginecológica abdominal mayor. La alimentación temprana se definió como la ingesta oral de líquidos o alimentos en las primeras 24 horas después de la cirugía, independientemente de la presencia o ausencia de signos que indiquen el retorno de la función intestinal y la alimentación tardía se definió como la alimentación después de las primeras 24 horas posteriores a la cirugía y sólo después de la aparición de los signos clínicos de resolución del íleo posoperatorio.
Recopilación y análisis de datos
Para su inclusión, los estudios considerados se evaluaron según los criterios de calidad metodológica. Para los datos dicotómicos, se calcularon riesgos relativos e intervalos de confianza del 95%. Los datos continuos se analizaron mediante la diferencia de medias ponderada y el intervalo de confianza del 95%. La heterogeneidad entre los resultados de diferentes estudios se analizó mediante el diagrama de bosque (forest plot) de un metanálisis, las pruebas estadísticas de homogeneidad de las tablas de 2 x 2 y el valor I2.
Resultados principales
El inicio temprano de los líquidos orales y los alimentos se asoció con: aumento de las náuseas (un estudio, 195 pacientes; riesgo relativo 1,79; intervalo de confianza del 95%: 1,19 a 2,71), menor tiempo hasta la aparición de ruidos intestinales (un estudio, 195 pacientes; diferencia de medias ponderada -0,5 días; intervalo de confianza del 95%: -0,84 a -0,16), menor tiempo hasta la primera dieta sólida (dos estudios, 301 pacientes; diferencia de medias ponderada -1,47 días, intervalo de confianza del 95%: -2,26 a -0,68) y una tendencia hacia una estancia hospitalaria más corta (dos estudios, 301 pacientes; diferencia de medias ponderada -0,73 días, intervalo de confianza del 95%: -1,52 a 0,07). También fue evidente una estancia hospitalaria más corta con la alimentación temprana en el estudio que informó la mediana de la duración de la estancia hospitalaria (-2 días; 4,0 días en el grupo de alimentación temprana y 6,0 días en el grupo de alimentación tradicional).
No hubo diferencias significativas en cuanto a íleo posoperatorio, vómitos y distensión abdominal, tiempo hasta la presencia de flatos, tiempo hasta la primera deposición, colocación de sonda nasogástrica posoperatoria, morbilidad febril, complicaciones de la herida y neumonía.
Conclusiones de los autores
La alimentación temprana después de la cirugía mayor ginecológica abdominal es segura, aunque se asocia con un mayor riesgo de náuseas y una menor duración de la estancia hospitalaria. La decisión de adoptar el enfoque de alimentación temprana debe ser individualizada. Los estudios adicionales se deben centrar en la relación entre el costo y la efectividad, la satisfacción de la paciente y otros cambios fisiológicos.
Esta revisión debería citarse como: