El alcoholismo es un importante factor de riesgo para la salud que puede llevar a la discapacidad y la muerte a las personas en los países desarrollados y en vías de desarrollo. El consumo de alcohol es potencialmente evitable, lo que recalca la necesidad de estrategias efectivas para ayudar a las personas dependientes del alcohol a reducir el beber en exceso y mantener la abstinencia después de la desintoxicación. Los programas psicosociales tienen éxito limitado para prevenir la reincidencia después de los programas de desintoxicación. Agregar un fármaco puede prestar apoyo para lograr el éxito en alcanzar o mantener la abstinencia o para beber menos. Con este propósito se usa el acamprosato, antagonista sintético del glutamato, y la naltrexona, que es un antagonista de los opiáceos.
Esta revisión sistemática indica que el acamprosato parece ser un tratamiento efectivo y seguro en los pacientes dependientes del alcohol para apoyar la abstinencia continua después de la desintoxicación del alcohol. Cuando se añadió a las estrategias de tratamiento psicosocial, el acamprosato redujo el riesgo de regresar a beber después de la desintoxicación comparado con el tratamiento con placebo (el número necesario a tratar [NNT] para beneficiar una persona fue nueve). El tiempo de abstinencia acumulativa también aumentó claramente. No cambió el retorno a beber excesivamente. Debe valorarse el beneficio, aunque el tamaño del efecto del tratamiento fue moderado, por la naturaleza reincidente del alcoholismo y las limitadas opciones de tratamiento con las que se cuenta actualmente. La diarrea fue el efecto secundario del acamprosato informado con mayor frecuencia. En términos generales, no hubo más pacientes que interrumpieran el tratamiento debido a los efectos secundarios cuando tomaban acamprosato comparado con el placebo.
Estas conclusiones se basan en 24 ensayos controlados aleatorios con 6915 pacientes ambulatorios, que incluyó adolescentes hospitalizados en todos los ensayos, menos en uno. La mayoría de los pacientes eran hombres con una mediana de 42 años de edad. La mayoría de los estudios se realizaron en Europa; dos estudios se realizaron en los Estados Unidos y uno en Sudcorea, uno en Australia y uno en Brasil. No hubo diferencias de los efectos del acamprosato entre los ensayos patrocinados por la industria y los financiados sin fines de lucro.
Tres ensayos compararon el acamprosato y la naltrexona y no indicaron que uno de los fármacos fuera superior al otro en volver a beber en cualquier forma, en volver a beber excesivamente y en la duración acumulativa de la abstinencia.
