Se identificaron 7 ensayos elegibles de los cuales 6 habían publicado los datos de tiempo transcurrido hasta el evento y uno se publicó sólo en forma de resumen sin datos utilizables. La calidad del ocultamiento de la asignación fue adecuada en 3 estudios y poco clara en el resto. En cada caso el tratamiento endocrino usado fue el tamoxifeno.
Los datos, basados en unas 869 muertes de 1 571 mujeres, no pudieron mostrar una diferencia estadísticamente significativa a favor de la cirugía o el tratamiento endocrino primario respecto de la supervivencia global. Sin embargo, había una diferencia estadísticamente significativa en cuanto a la supervivencia libre de evolución, que favorecía a la cirugía con o sin tratamiento endocrino.
Los cocientes de riesgo (CR) para la supervivencia global fueron: 0,98 (intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,74 a 1,30; valor de p 0,9) para la cirugía sola versus tratamiento endocrino primario; 0,86 (IC del 95%: 0,73 a 1,00; valor de p 0,06) para la cirugía más el tratamiento endocrino versus tratamiento endocrino primario. Los CR para la supervivencia libre de progresión fueron: 0,55 (IC del 95%: 0,39 a 0,77; valor de p 0,0006) para la cirugía sola versus tratamiento endocrino primario; 0,65 (IC del 95%: 0,53 a 0,81; valor de p 0,0001) para la cirugía más el tratamiento endocrino versus tratamiento endocrino primario (cada comparación basada en sólo un ensayo). Los efectos adversos relacionados con tamoxifeno incluían sofocos, erupción cutánea, flujo vaginal, indigestión, dolor mamario, somnolencia, cefalea, vértigo, prurito, alopecía, cistitis, tromboflebitis aguda, náuseas e indigestión. Los efectos adversos relacionados con la cirugía incluían parestesia en el brazo ipsilateral y la pared torácica lateral en las que se sometieron a vaciamiento axilar. Un estudio indicó que los que se sometían a cirugía padecieron más morbilidad psicosocial a los 3 meses después de la cirugía, aunque esta diferencia había desaparecido a los 2 años.