A pesar del creciente conocimiento de la biología tumoral, la LLC-B se mantiene como una enfermedad incurable. Hasta el momento, la quimioterapia con agentes alquilantes como el clorambucilo ha sido la base del tratamiento para la LLC-B. Sin embargo, cada vez se utilizan más los antagonistas de purinas, como la fludarabina, ya que se ha sugerido que estos nuevos fármacos son más efectivos. Esta revisión confirma las mayores tasas de respuesta que se pueden alcanzar al utilizar antagonistas de purinas, pero al coste de una mayor toxicidad, principalmente infecciones. No hay pruebas concluyentes que indiquen si el tratamiento con antagonistas de purinas mejora la supervivencia. Ninguno de los estudios incluyó datos de calidad de vida. Es necesario realizar más investigaciones para examinar en detalle el papel de los antagonistas de purinas en el tratamiento de la LLC-B y su posible repercusión sobre la supervivencia.
Antagonistas de purinas para la leucemia linfocítica crónica
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