Algunas mujeres continúan el consumo de alcohol cuando están embarazadas. Beber siete o más tragos estándar por semana puede ser perjudicial y puede causar restricciones en el crecimiento de los recién nacidos; beber de forma compulsiva y consumir alcohol de forma excesiva pueden provocar dificultades en el aprendizaje, problemas de comportamiento y discapacidades físicas en los niños. Las políticas gubernamentales reconocen que beber de forma ocasional no tiene probabilidad de causar daño pero la abstinencia del alcohol en el embarazo elimina cualquier riesgo posible. Las intervenciones psicológicas y educativas (como las sesiones de asesoramiento de apoyo y las sesiones educativas breves) pueden ayudar a las mujeres a reducir su consumo de alcohol durante el embarazo.
En la revisión se incluyeron cuatro ensayos controlados aleatorios. los estudios individuales indican que las intervenciones educativas y de asesoramiento pueden estimular a las mujeres a que se abstengan del alcohol o reduzca la cantidad de alcohol que beben en el embarazo. Los estudios reclutaron mujeres con menos de 28 semanas de embarazo que consumían alguna cantidad de alcohol. Todos se realizaron en los EE.UU. Las intervenciones variaron desde una sesión de educación de diez minutos y la provisión de un manual de autoayuda hasta una entrevista motivacional de una hora de duración con refuerzo en cada visita prenatal. El grupo control recibió atención habitual, que puede haber incluido asesoramiento sobre la reducción del consumo de alcohol. Las medidas de resultado se evaluaron de diferentes formas, por lo que se han presentado por separado para cada estudio. Los estudios proporcionaron información muy limitada sobre los efectos de las intervenciones sobre la salud de las mujeres y sus recién nacidos.
En estos estudios hubo información muy escasa sobre los efectos de las intervenciones sobre la salud de las madres y sus hijos. Existe una necesidad urgente de más información en esta área.
