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Español

Diuréticos para la insuficiencia cardíaca

Rajaa F Faris, Marcus Flather, Henry Purcell, Philip A Poole-Wilson, Andrew JS Coats
Publicado en línea: 
14 noviembre 2012

La insuficiencia cardíaca crónica (ICC) (también llamada insuficiencia cardíaca congestiva o insuficiencia cardíaca) es un trastorno en el cual el corazón pierde su capacidad de bombear sangre a todo el cuerpo de manera eficiente. El oxígeno y los nutrientes de la sangre le brindan al cuerpo la energía necesaria para funcionar eficientemente. La ICC causa disnea y fatiga, ya que el corazón no puede funcionar como debería. La insuficiencia cardíaca puede afectar el lado izquierdo, el derecho o ambos lados del corazón. Si la mitad izquierda del corazón no funciona, se acumula líquido en los pulmones debido a la congestión de las venas pulmonares. Si falla la mitad izquierda del corazón, aumenta la presión venosa general y se acumula líquido en el cuerpo, especialmente en los tejidos de las piernas y los órganos abdominales. Generalmente, la insuficiencia cardíaca izquierda causa insuficiencia cardíaca derecha, lo que produce insuficiencia biventricular. Puede acumularse líquido en pulmones y piernas. La coronariopatía, un ataque cardíaco o la hipertensión son algunas de las causas de la insuficiencia cardíaca. Los tratamientos farmacológicos incluyen digitálicos, inhibidores de enzima convertidora de la angiotensina (ECA), betabloqueantes y diuréticos. Los diuréticos son importantes, ya que alivian los síntomas rápidamente y controlan la retención de líquidos. Algunos de los diuréticos utilizados son furosemida, bumetanida y clorotiazida. Los datos disponibles de varios ensayos controlados pequeños indican que en los pacientes con ICC, los diuréticos convencionales parecen reducir el riesgo de muerte y el empeoramiento de la insuficiencia cardíaca cuando se los compara con una pastilla de azúcar inactiva (placebo). Se pueden evitar aproximadamente 80 muertes por cada 1000 personas tratadas. Los diuréticos también aumentan la capacidad de realizar ejercicio, en aproximadamente 28% a 33% más que con otros fármacos activos. Estas conclusiones se basaron en 14 ensayos controlados (525 personas), de los cuales tres ensayos destacaron muertes en 202 personas asignadas al azar para recibir diuréticos o placebo, y dos ensayos, un total de 169 personas, analizaron la hospitalización por empeoramiento de la insuficiencia cardíaca. De los siete ensayos que comparaban el tratamiento diurético con otro fármaco, se estudiaron los efectos sobre el ejercicio en cuatro ensayos, en los que se asignó al azar a 91 personas para recibir un diurético, un inhibidor de la ECA o digoxina. La mayoría de los ensayos tenían números pequeños y duraron de cuatro a 24 semanas, un tiempo corto para una enfermedad crónica. La edad, relativamente joven, de los participantes fue de 59 años, y el uso del diurético no se estandarizó entre los estudios. Se necesitaría más investigación para confirmar aún más los beneficios a largo plazo del tratamiento diurético para los pacientes con ICC, ya que estos estudios fueron pequeños.