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Intervenciones quirúrgicas para el tratamiento de la rotura aguda del tendón de Aquiles

Khan RJK, Carey Smith RL

La rotura del tendón de Aquiles es frecuente y se considera que está en aumento. Ocurre habitualmente en los hombres de alrededor de 30 y 40 años de edad que realizan deportes de manera intermitente. Las personas se presentan a la consulta con dolor intenso en el tendón, en la parte posterior del tobillo. Los signos incluyen una brecha palpable en el sitio de la rotura y una debilidad marcada para realizar la flexión plantar del tobillo (movimiento para que los dedos del pie apunten hacia abajo). Las opciones para el tratamiento incluyen intervenciones no quirúrgicas (colocación de un yeso, abrazadera o férula) o la reparación quirúrgica del tendón. Después de cualquier método de tratamiento, el tobillo puede inmovilizarse durante hasta 12 semanas (con un yeso, que no permite ningún movimiento al tobillo y un soporte de peso variable), o movilizarse de forma temprana (con una abrazadera, que permite el movimiento del tobillo y un soporte de peso de parcial a total).

Se incluyeron 12 ensayos con 794 participantes con rotura aguda del tendón de Aquiles. La mayoría de los participantes eran hombres, y el promedio de edades de las poblaciones de estudio varió de 36 a 41 años. Muchos de los ensayos tuvieron métodos defectuosos que afectaron la fiabilidad de sus resultados.

El tratamiento con cirugía abierta comparado con el tratamiento no quirúrgico (6 estudios, 502 participantes) se asoció con un riesgo menor de nueva rotura, aunque con un riesgo mayor de otras complicaciones como la infección, las adherencias y la alteración de la sensibilidad de la piel (adormecimiento y hormigueo). Hubo datos insuficientes y no concluyentes sobre la función y las actividades deportivas.

La reparación percutánea (que incluye incisiones punzantes a través de las cuales se atraviesa la sutura de reparación sin exposición directa del tendón) comparada con la reparación abierta (4 estudios, 174 participantes) se asoció con un riesgo menor de infección. Estas cifras deben interpretarse con cautela debido al escaso número incluido. De igual manera, no pudo establecerse una conclusión definitiva con respecto a las diferentes técnicas de reparación del tendón (3 estudios, 141 participantes).

Datos de la investigación
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