Dos ensayos compararon la administración precoz de fórmula hidrolizada durante un período corto con la alimentación con leche materna. No se informaron diferencias significativas de la frecuencia de alergia infantil o de alergia a la leche de vaca (ALV) en la niñez. Ningún ensayo elegible comparó la alimentación prolongada con una fórmula hidrolizada con la alimentación con leche materna. Dos ensayos compararon la alimentación temprana durante un período corto con una fórmula hidrolizada con la alimentación con una fórmula de leche de vaca. No se informaron beneficios significativos. Un estudio cuasialeatorio grande informó una reducción de la ALV infantil al límite de la significación en los niños con bajo riesgo (RR 0,62; IC del 95%: 0,38 a 1,00).
Diez estudios elegibles compararon la alimentación prolongada con una fórmula hidrolizada versus una fórmula de leche de vaca en lactantes de alto riesgo. El metanálisis encontró una reducción significativa de la alergia infantil (7 estudios, 2 514 lactantes; RR típico 0,79; IC del 95%: 0,66 a 0,94), pero no de la incidencia de alergia en la niñez (2 estudios, 950 lactantes; RR típico 0,85; IC del 95%: 0,69 a 1,05). No hubo diferencias significativas del eccema infantil (8 estudios, 2 558 lactantes, RR típico 0,84; IC del 95%: 0,68 a 1,04), la incidencia de eccema en la niñez (2 estudios, 950 lactantes, RR típico 0,83; IC del 95%: 0,63 a 1,10), la prevalencia de eccema en la niñez (1 estudio, 872 lactantes; RR 0,66; IC del 95%: 0,43 a 1,02), o el asma, la rinitis y la alergia alimentaria infantil o en la niñez. Un estudio informó una reducción significativa de la ALV en los lactantes con atopia confirmada (RR 0,36; IC del 95%: 0,15 a 0,89). El análisis de subgrupos de los ensayos cegados a la fórmula no encontró diferencias significativas de la alergia infantil (4 estudios, 2 156 lactantes; RR típico 0,87; IC del 95%: 0,69 a 1,08) o de la incidencia de alergia en la niñez (1 estudio, 872 lactantes; RR 0,91; IC del 95%: 0,73 a 1,14). Ningún ensayo elegible examinó los efectos de la alimentación prolongada con una fórmula hidrolizada sobre la alergia después de la primera infancia. Hay pruebas de que en los lactantes prematuros o de bajo peso al nacer, alimentados con una fórmula hidrolizada para prematuros, disminuye significativamente el aumento de peso, pero no otros parámetros del crecimiento (perímetro cefálico o talla). Los estudios en neonatos a término no informan efectos adversos sobre el crecimiento.
El análisis de subgrupos de los ensayos con fórmula hidrolizada parcialmente versus fórmula de leche de vaca encontró una reducción significativa de la alergia infantil (6 estudios, 1 391 lactantes; RR típico 0,79; IC del 95%: 0,65 a 0,97), pero no de la alergia en la niñez o del asma, el eccema o la rinitis infantil o en la niñez. Las preocupaciones con la metodología fueron similares a las del análisis general. El análisis de los ensayos con la fórmula completamente hidrolizada versus la fórmula de leche de vaca no encontró diferencias significativas de la alergia o de la intolerancia alimentaria. Los lactantes alimentados con fórmula completamente hidrolizada comparados con los de la fórmula parcialmente hidrolizada tuvieron una reducción significativa de la alergia alimentaria (2 estudios, 341 lactantes; RR típico 0,43; IC del 95%: 0,19 a 0,99), pero no hubo diferencias significativas de la incidencia de alergia en general o de cualquier otra alergia específica. Un estudio (431 lactantes) que comparó la fórmula que contenía caseína completamente hidrolizada con fórmula de leche de vaca informó una reducción significativa de la incidencia de alergia en la niñez (RR 0,72; IC del 95%: 0,53 a 0,97). El metanálisis encontró una reducción significativa del eccema infantil (3 estudios, 1 237 lactantes; RR típico 0,71; IC del 95%: 0,51a 0,97). Un estudio informó una reducción significativa de la incidencia (RR 0,66; IC del 95%: 0,44 a 0,98) y la prevalencia (RR 0,50, IC del 95%: 0,27 a 0,92) de eccema en la niñez.