La obesidad está asociada con muchos problemas de salud y un mayor riesgo de muerte. Generalmente, sólo se considera la cirugía bariátrica (para la pérdida de peso) para la obesidad cuando han fracasado todos los otros tratamientos. Las personas elegibles para el tratamiento quirúrgico deben tener un índice de masa corporal (IMC) mayor de 40 o mayor de 35 sí tienen trastornos relacionados como la diabetes tipo 2. Recientemente se ha sugerido que las personas con un IMC menor se pueden beneficiar con el tratamiento quirúrgico.
Se cuenta con numerosos procedimientos bariátricos diferentes, los que se pueden realizar como una cirugía abierta (tradicional) o como un procedimiento laparoscópico (a través de un orificio). No está claro qué procedimientos son los más efectivos para disminuir el peso o los que se asocian con menos complicaciones. La revisión se propuso comparar estos procedimientos bariátricos entre sí y con el tratamiento convencional (con fármacos, dieta y ejercicios).
La revisión halló que la cirugía produjo una mayor pérdida de peso que el tratamiento convencional en las personas con IMC mayor de 30, así como en los que tenían obesidad más grave. El tratamiento quirúrgico también produjo algunas mejorías de la calidad de vida y en las enfermedades relacionadas con la obesidad, como la hipertensión y la diabetes. Sin embargo, pueden ocurrir complicaciones (por ejemplo, embolismo pulmonar), efectos secundarios (por ejemplo, pirosis) y algunas muertes. Aunque existen varios procedimientos quirúrgicos diferentes, no todos se han comparado entre sí. La pérdida de peso fue mayor con la derivación gástrica que con la gastroplastia en banda vertical o con la banda gástrica regulable, pero fue similar con la gastrectomía en manga aislada o la derivación gástrica en banda. La gastrectomía en manga aislada parece que produce mayor pérdida de peso que la banda gástrica regulable. Las pruebas de la comparación de la gastroplastia en banda vertical con la banda gástrica regulable no son claras. Pueden ocurrir complicaciones con cualquier procedimiento bariátrico, pero la información proveniente de los ensayos incluidos no permite llegar a conclusiones acerca de la seguridad de estos procedimientos comparados entre sí.
La pérdida de peso después de la cirugía abierta y de los procedimientos laparoscópicos fue similar. La recuperación fue a menudo más rápida después de la cirugía laparoscópica, con menos problemas de la herida, aunque algunos estudios encontraron que se necesitaron más reoperaciones.
En conclusión, la revisión halló que la cirugía es más efectiva que el tratamiento convencional. Ciertos procedimientos parece que producen mayor pérdida de peso que otros, pero este resultado se basa en un número muy pequeño de ensayos. Las pruebas sobre la seguridad de estos procedimientos comparados entre sí son aún menos claras. La información debe examinarse con cuidado debido a la deficiente calidad y al pequeño número de ensayos que comparan cada par de procedimientos.
