No existe evidencia de diferencia en la eficacia clínica o microbiológica de las quinolonas para la cistitis aguda no complicada en mujeres, pero hay algunas pruebas de diferencias en la presentación y el espectro de las reacciones adversas.
El término infección urinaria (IU) se refiere a la presencia de un cierto número crítico de bacterias en la orina. La cistitis bacteriana (bacterias en la vejiga, también denominada cistitis aguda) puede aparecer en hombres y mujeres, y sus signos y síntomas incluyen disuria (dolor con la micción), aumento de frecuencia, turbiedad en la orina, hematuria (sangre en la orina) ocasional y, con frecuencia, se asocia con piuria (recuento elevado de leucocitos en la orina). Existe una distinción importante adicional entre la IU complicada o sin complicaciones. Las infecciones urinarias complicadas son aquellas asociadas con fiebre o dolor lumbar (lo que indica compromiso renal), la IU en hombres, asociada a cateterismos urinarios permanentes o intermitentes, uropatía obstructiva (cualquier cambio en las vías urinarias debido a una obstrucción), reflujo vesicoureteral (desplazamiento de orina de la vejiga hacia los riñones) y otras anomalías urológicas. Este tipo de infecciones requiere un tratamiento más intensivo. La cistitis aguda no complicada es la forma más prevalente de las infecciones urinarias no complicadas en las mujeres. Las quinolonas se recomiendan como los fármacos de preferencia para la cistitis aguda en las regiones donde el nivel de resistencia a otros antimicrobianos, principalmente el cotrimoxazol, es alto. El objetivo de esta revisión sistemática fue investigar cuál quinolona es más efectiva para tratar la cistitis aguda no complicada y, también, evaluar la seguridad y la tolerabilidad. Se identificaron 11 estudios (7 535 mujeres). No hubo dos estudios que compararan las mismas quinolonas. No se encontraron diferencias significativas en la eficacia clínica o microbiológica entre las quinolonas. Se informaron numerosos eventos adversos en los estudios individuales. Éstos incluyeron fotosensibilidad, insomnio, eventos adversos cutáneos, a nivel del sistema nervioso central y que resultaron en el retiro del tratamiento. No fue posible determinar cuál de las quinolonas es la más segura o mejor tolerada debido a la falta de datos de comparación directa.
