El melasma es un trastorno de la piel psicológicamente estresante, también conocido como "cloasma" o "máscara del embarazo". Los parches más oscuros de la piel se desarrollan gradualmente en las mejillas, la frente, la nariz y el labio superior. Es más frecuente en las mujeres y se asocia con el embarazo y los fármacos que contienen hormonas. El melasma se divide en tres tipos: melasma epidérmico, dérmico y mixto. El melasma epidérmico es el más superficial con un aumento del pigmento de la piel (melanina) en la capa superior de la piel (epidermis). En el melasma dérmico hay un aumento del pigmento de la piel en la segunda capa más profunda de la piel (la dermis). El melasma mixto es una combinación del melasma epidérmico y dérmico.
Los tratamientos convencionales para el melasma incluyen filtros solares, cremas blanqueadoras (p.ej. hidroquinona), cremas para el acné (p.ej. ácido azelaico), retinoides tópicos (p.ej. tretinoina) y exfoliaciones faciales donde se utiliza una solución ácida para extraer las capas exteriores de la piel (p.ej. exfoliaciones con ácido glicólico). Algunos tratamientos incorporan un enfoque de combinación como la crema de combinación triple (hidroquinona, tretinoina y esteroide). En la actualidad no se dispone de información adecuada para determinar el mejor tratamiento para el melasma.
Se incluyeron 20 estudios con un total de 2 125 participantes que abarcaban 23 tratamientos diferentes. La crema de combinación triple fue significativamente más eficaz para aclarar el melasma comparada con la hidroquinona sola o con las combinaciones duales como la tretinoina y la hidroquinona, la tretinoina y el acetónido de fluocinolona, o la hidroquinona y el acetónido de fluocinolona. La tretinoina fue más eficaz para aclarar el melasma comparada con placebo, al igual que el complejo blanqueador de la piel Thiospot. Sin embargo, muchos estudios fueron de calidad deficiente, con un escaso número de participantes.
Los efectos secundarios informados con mayor frecuencia por los participantes y los médicos fueron sequedad, enrojecimiento e hipersensibilidad de la piel. No se observaron efectos secundarios graves.
Se necesitan más pruebas sobre otros tratamientos utilizados ampliamente, incluida la función de los filtros solares que se recomendaron en casi todos los estudios. Se necesitan estudios de alta calidad que comparen los tratamientos para esta afección difícil de tratar. Por ejemplo, los estudios deben tener un período de seguimiento mínimo de seis meses y categorizar con claridad los grupos participantes, por ejemplo en cuanto a la edad, el tipo de melasma y la duración de la afección al comienzo del ensayo, para poder considerar estas diferencias cuando se evalúan los resultados. Además, los resultados de los estudios deben incluir los criterios de los participantes de forma estandarizada porque ellos pueden percibir el grado de aclaramiento de la piel de forma diferente a los investigadores del ensayo.
