Resúmenes Cochranebeta

Evidencia científica independiente de alta calidad para la toma de decisiones en atención sanitaria

Efectos de las intervenciones para modificar la duración de las consultas a médicos de atención primaria

Wilson AD, Childs S

La brevedad de las consultas con médicos de atención primaria es una inquietud tanto de los médicos como del público (Cartwright 1981). En una encuesta reciente realizada a médicos (incluidos médicos de atención primaria) en Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los EE.UU., más de un tercio informó que no disponer del tiempo suficiente con los pacientes comprometía la calidad de la atención (Commonwealth Fund). Existen diferencias pronunciadas en cuanto a la duración de una consulta promedio entre los países y los sistemas de asistencia sanitaria, p.ej., las consultas son más prolongadas en los EE.UU. (Hartzema 1983) y Escandinavia (Andersson 1994) que en el Reino Unido (Howie 1999) y en los Países Bajos (Bensing 1993). En el Reino Unido, hay cierta evidencia de un leve aumento de duración de la consulta promedio en la última década, de 8,3 minutos en 1990 a 9,4 minutos en 1997(DOH 1998), pero este aumento puede no coincidir con mayores exigencias, incluida la promoción de la salud y el tratamiento de enfermedades crónicas (Freeman 2002). Por otro lado, un aumento en la duración de la consulta provoca costos extra y, si no está asociado a un aumento equivalente de la efectividad, reduciría la eficiencia. Por el contrario, las intervenciones para disminuir la duración de la consulta podrían aumentar la eficiencia si no estuvieran asociadas con una efectividad reducida.

El foco de esta revisión es la duración de la consulta, pero es probable que las intervenciones para aumentar o reducir dicha consulta lo hagan mediante la modificación de la duración de las consultas. Se sabe que los médicos generales tienden a "excederse", o sea, a atender a los pacientes mucho más tarde del horario de su cita, con los sucesivos atrasos a medida que se suceden las consultas (Hill-Smith 1989). Los factores que contribuyen a este hábito pueden incluir pasar más tiempo del asignado con los pacientes, más tiempo de lo que se permite entre pacientes, por ejemplo en el registro, o ambos.

Una revisión no sistemática publicada en 1991 encontró algunas pruebas observacionales de que los médicos cuya duración de consulta promedio fue más prolongada que el promedio tenían tasas de prescripción más bajas y niveles más altos de satisfacción de los pacientes. Hubo menos coherencia en los resultados de estudios de intervención donde los médicos realizaron las consultas en diferentes condiciones de tiempo (Wilson 1991). Recientemente, se completó una revisión sistemática de estudios observacionales que informa sobre las asociaciones entre duración de consulta y procesos de consulta y resultado (Wilson & Childs 2002). Esta revisión halló que los médicos que realizaban consultas más prolongadas tendían a prescribir menos (Hartzema 1983; Howie 1991), proporcionaron más asesoramiento acerca del modo de vida y promoción de la salud (Camasso 1994; Howie 1991) y lograron niveles más altos de satisfacción (Baker 1996) y aptitud de los pacientes (Howie 1991). Sin embargo, puede haber varios factores de confusión, tales como el estilo y la orientación de los médicos, que significan que la consulta promedio es un marcador simple de otros atributos más importantes no susceptibles al cambio por extensión de la duración de la consulta promedio. Éstos podrían incluir elementos tales como la confianza y concentración en los pacientes, estudiados en otras revisiones Cochrane (Car 2003; Lewin 2001).

Datos de la investigación