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Efectos de los corticosteroides inhalados sobre el metabolismo óseo en el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica moderada.

Jones A, Fay JK, Burr ML, Stone M, Hood K, Roberts G

Los corticosteroides inhalados son el tratamiento principal para el asma, pero existe una preocupación cada vez mayor acerca de los efectos potenciales sistemáticos de los corticosteroides inhalados a largo plazo incluyendo: pérdida ósea, supresión adrenal, adelgazamiento de la piel, aumento en la formación de cataratas, disminución del crecimiento lineal en niños, cambios metabólicos y anomalías en el comportamiento (Hanania 1995).

Existe evidencia de que los esteroides inhalados afectan el metabolismo óseo (Agertoft 1994), reducen las concentraciones de osteocalcina en voluntarios saludables (Teelucksingh 1991) y reducen la densidad de la columna lumbar (Anderson 1994). La evidencia de riesgo potencial de fracturas óseas en pacientes que reciben tratamiento con esteroides inhalados a largo plazo (Toogood 1995) podría ser mayor que la sugerida por la pérdida en la densidad mineral ósea (Luengo 1991).

Los trastornos del metabolismo óseo son importantes por su potencial para causar fracturas, pero las fracturas son infrecuentes, necesitan periodos extensos de seguimiento y largos periodos de estudio. Por esta razón frecuentemente se han utilizado los marcadores bioquímicos del metabolismo óseo como medidas indirectas de los efectos sobre los huesos. La osteoporosis se produce por un desequilibrio entre la reabsorción ósea (medida, por ejemplo, mediante la hormona paratiroidea y la hidroxiprolina urinaria) y la formación ósea (medida, por ejemplo, mediante la fosfatasa alcalina y la osteocalcina), con un exceso relativo de reabsorción ósea que causa pérdida ósea a edades relacionadas con la osteoporosis. El efecto de los corticosteroides sobre el hueso es primariamente reducir la formación ósea por un efecto negativo sobre la función y el tiempo de vida de los osteoblastos. Esto se refleja en las reducciones de los marcadores de formación ósea, particularmente de las concentraciones de osteocalcina.

Actualmente numerosas publicaciones confirman la validez de los marcadores bioquímicos en la predicción de los cambios en el recambio óseo (Garnero 1998, Miller 1999). El valor de los marcadores bioquímicos para el recambio óseo refleja de manera parcial la fuerte correlación con la densidad mineral ósea pero también existe evidencia de un efecto independiente y aditivo a las mediciones de densidad ósea. Los marcadores bioquímicos de formación ósea mejor validados incluyen la fosfatasa alcalina sérica (tanto total como específica para el hueso), la osteocalcina y el propéptido carboxiterminal de procolágeno tipo 1 (PCPC). Por otra parte los marcadores de reabsorción mejor validados comprenden las uniones cruzadas de piridinolina urinaria de colágeno tipo I, la hidroxiprolina y los telopéptidos C-terminal y N-terminal de colágeno. Aunque el tratamiento antireabsorción reduce el recambio óseo, hasta el momento no está claro si los marcadores bioquímicos son clínicamente útiles para pacientes individuales (Riggs 2000).

Esta revisión se planificó como una revisión de corticosteroides inhalados en el asma apoyada por los datos de estudios en personas saludables. Desde entonces, se han publicado tres grandes estudios de 3 años de corticoesteroides inhalados en la EPOC. En uno de ellos (EUROSCOP 1999), los pacientes tenían enfermedad moderada (FEV1 73% predicha) y fueron bastante jóvenes (52 años). Los pacientes de los otros dos (Burge 2000, Wise 2000) fueron más viejos (media 56-65 años) y con obstrucción más severa de las vías aéreas (FEV1 50 - 65% predicha). Para esta revisión, incluimos sólo EUROSCOP 1999, los otros ensayos serán considerados en una versión revisada de esta revisión.

Datos de la investigación