Resúmenes Cochranebeta

Evidencia científica independiente de alta calidad para la toma de decisiones en atención sanitaria

Antidepresivos versus tratamientos psicológicos y su combinación para la bulimia nerviosa

Hay PPJ, Claudino AM, Kaio MH

La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario que se caracteriza por episodios recurrentes de hiperfagia descontrolada y compulsiva, seguidos de conductas compensatorias para evitar el aumento de peso. Entre este tipo de conductas se incluyen los vómitos autoinducidos, que es la conducta más frecuente, y el uso inadecuado de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, el ayuno o el ejercicio excesivo. Además, la silueta y el peso adquieren una influencia desproporcionada en la autoevaluación de los individuos con bulimia nerviosa. Su autoestima está extremadamente determinada por estos aspectos de su apariencia. Se sienten intensamente presionados por la necesidad de hacer dieta y evitar el aumento de peso (APA 1994). Al menos el 90% de los individuos con bulimia nerviosa son mujeres. Los estudios indican que la prevalencia entre las mujeres adolescentes y adultas jóvenes es aproximadamente del 1% al 3%.

Los tratamientos que han recibido el mayor apoyo en los estudios de resultados controlados de la bulimia nerviosa son los enfoques psicoterapéuticos, principalmente la terapia cognitivo-conductual, los fármacos antidepresivos y la combinación de ambos (antidepresivos más abordaje psicológico). Todos los tipos de antidepresivos parecen ser beneficiosos a corto plazo para aliviar los síntomas de la bulimia (Wolfe 1995). Las tasas de abstinencia a corto plazo (ocho semanas de promedio) son de alrededor del 20%, y las reducciones globales de las conductas bulímicas son de aproximadamente el 70% (Agras 1992, Bacaltchuk 2000 a, Leitenberg 1994). Sin embargo, se observa una significativa tasa de recaída (30% al 45%) en los pacientes a los que se les realiza un seguimiento de cuatro a seis meses (Walsh 1997). No hay pruebas claras de que exista un efecto diferencial entre los distintos fármacos utilizados en relación con el placebo. Sin embargo, hay dos ensayos inéditos que no muestran beneficios de la fluvoxamina en comparación con el placebo (Corcos 1996).

La terapia cognitivo-conductual (TCC) se considera el tratamiento de elección estándar para la bulimia nerviosa. El modelo de la TCC para la bulimia nerviosa fue desarrollado por Fairburn y colaboradores (Fairburn 1991) y sus principales características son las siguientes: (1) autosupervisión de la ingesta de alimentos y de los episodios de hiperfagia y las conductas purgativas, así como los pensamientos y sentimientos que los desencadenan; (2) medición regular del peso; (3) recomendaciones específicas diseñadas para normalizar la conducta alimentaria y poner fin a las dietas restrictivas; (4) reestructuración cognitiva centrada en los errores habituales de razonamiento y presupuestos subyacentes relevantes para el desarrollo y el mantenimiento del trastorno alimentario; y (5) prevención de las recaídas. Muchos ensayos controlados aleatorios (ECA) han demostrado que la TCC es significativamente más eficaz, o al menos tan eficaz como cualquier otra forma alternativa de psicoterapia (Hay 2000). No obstante, la TCC no es muy utilizada, principalmente debido a que en muchos países hay una relativa escasez de terapeutas especializados en TCC para los trastornos alimentarios.

Esta revisión evaluó la efectividad y aceptabilidad de los antidepresivos comparados con los tratamientos psicológicos, incluida la TCC, y de la combinación de ambos en comparación con cada tratamiento individual, en la bulimia nerviosa.

Datos de la investigación