El Staphylococcus aureus es una bacteria relativamente virulenta que puede provocar infecciones graves, entre las que se incluyen las infecciones cutáneas y de los tejidos blandos, infecciones de heridas, bacteriemia, neumonía y endocarditis (Waldvogel 1995). Se encuentra generalmente en dos zonas de transporte: la nariz (20%) y, en menor grado, el perineo (3%) (Casewell 1986a; Ayliffe 1996). La piel, incluidas las manos, puede contaminarse de manera transitoria. Si se los compara con la población general, algunos grupos de personas, como los trabajadores de la salud, las personas con diabetes, los pacientes con hemodiálisis crónica, las personas con enfermedades de la piel y los consumidores de drogas ilícitas intravenosas, tienen mayores probabilidades de desarrollar colonias de S. aureus (Waldvogel 1995).
El S. aureus resistente a la meticilina (SAMR) se refiere a las cepas de S. aureus que han adquirido el gen mecA. Este gen codifica una proteína transportadora de penicilina (PBP 2a) que hace que el SAMR sea resistente a los antibióticos betalactámicos, incluidas las penicilinas (p.ej. meticilina y cloxacilina, las penicilinas resistentes a la penicilinasa) y las cefalosporinas (Livermore 2000). Si bien los patrones de resistencia de las cepas varían, frecuentemente el SAMR es resistente a muchos otros antibióticos.
Al igual que otras cepas de S. aureus, el SAMR puede provocar infecciones graves, aunque no existen pruebas de que sea más virulento que el S. aureus sensible a la meticilina (Ayliffe 1974). Recientemente, la mortalidad atribuible a la bacteriemia por SAMR se estimó en 22% (Selvey 2000). Generalmente, las personas portadoras del SAMR (llamadas "colonizadas") son asintomáticas. Sin embargo, pueden correr un riesgo mayor de desarrollar una infección por SAMR (Pujol 1996). Las personas que pasan mucho tiempo en hospitales tienen mayores probabilidades de ser colonizados por S. aureus y, por lo tanto, mayores probabilidades de ser colonizados por SAMR. En las últimas tres décadas, el SAMR se ha convertido en flora común de muchos hospitales (Ayliffe 1996). La principal forma de propagación es la transmisión por las manos, es decir, la transmisión de un paciente a otro a través de las manos colonizadas de los trabajadores de la salud (Mulligan 1993).
El personal de control de infecciones hospitalarias desea limitar la propagación del SAMR por varios motivos. Recientemente hubo informes de cepas de SAMR con resistencia intermedia a la vancomicina (Sieradzki 1999; Smith 1999). Ésta es una preocupación importante, dado que las ya limitadas opciones de tratamiento para las infecciones por SAMR graves (p.ej. vancomicina, linezolid, quinupristina-dalfopristina), pueden volverse más limitadas debido al aumento de la resistencia a la vancomicina (Paradisi 2001). La reducción de la propagación del SAMR podría reducir la posible aparición de estas cepas. Otra preocupación ha sido que la propagación del SAMR y la propagación de enterococos vancomicina resistentes (EVR), podrían dar como resultado la transferencia del gen vancomicina resistente del EVR al SAMR, y tornar totalmente resistente a la vancomicina a esta cepa de SAMR. La primera cepa ha sido recientemente aislada (Sievert 2002). El costo de tratar la infección por SAMR es otra preocupación porque la vancomicina, el antibiótico más frecuentemente utilizado para el tratamiento de la infección por SAMR, es costoso y sólo puede ser administrado por vía intravenosa.
Existen varias estrategias para el control de la propagación del SAMR dentro de los contextos de atención sanitaria. Entre ellas se incluyen la vigilancia en laboratorio y cribaje (screening) de SAMR, la promoción sobre el cuidado en el lavado de las manos, el uso de batas y guantes por parte del personal, el aislamiento de las personas colonizadas y el uso de antibióticos o antisépticos para erradicar el SAMR de las personas colonizadas (tratamiento de descolonización). La mayoría de las instituciones utilizan una combinación de estas estrategias. Existen muchas instituciones que utilizan agentes tópicos o sistémicos en su intento por erradicar el SAMR de las personas colonizadas. Si bien las estrategias de erradicación dentro de una institución de salud particular son generalmente estandarizadas, pueden ser extremadamente variables incluso dentro de las comunidades locales. En algunas instituciones, los ungüentos tópicos (como la mupirocina) se utilizan habitualmente para erradicar el SAMR. Con frecuencia se realiza el lavado y el baño diario con detergentes antisépticos como clorhexidina o triclosan para colaborar en la erradicación del SAMR. Algunos médicos encargados del control de las infecciones, tratan a las personas colonizadas con antibióticos sistémicos para erradicar el SAMR. En otras, no se puede utilizar agentes tópicos o sistémicos. La capacidad del tratamiento tópico o sistémico para erradicar el SAMR puede variar según la zona afectada (p.ej. herida) o la presencia de instrumentación (como sonda vesical permanente). El daño potencial asociado al uso del tratamiento de erradicación incluye el desarrollo de resistencia antibiótica posterior o la posibilidad de eventos adversos.
Si bien existen ensayos clínicos de tratamiento de erradicación en trabajadores de la salud colonizados (adultos saludables), (Casewell 1986b; Scully 1992; Fernandez 1995 ),en la práctica a los trabajadores de la salud no se les realiza sistemáticamente un cribaje (screening) de SAMR ni se les ofrece tratamiento de erradicación. En contraste, a muchos pacientes de hospitales se les realiza habitualmente un cribaje (screening) y se les ofrece ungüentos o fármacos antibióticos si se encuentra que están colonizados. Por lo tanto, esta revisión se limitará a los pacientes y excluirá a los trabajadores de la salud.
En lo que respecta a cada persona, el fundamento del tratamiento de descolonización es que puede reducir el riesgo de infecciones por SAMR subsiguientes. Si es efectiva, también puede significar que las personas colonizadas pasen menos tiempo de aislamiento en las instituciones de salud. Esta revisión resumirá sistemáticamente las pruebas de los efectos de los agentes antimicrobianos para la erradicación del SAMR.
