Los 18 estudios incluidos involucraron, al menos, a 1200 pacientes, principalmente mujeres ancianas, con fracturas de radio distal. Todos los estudios tuvieron graves limitaciones metodológicas, notables en el fracaso frecuente para evaluar los resultados clínicamente importantes y a largo plazo.
Cinco ensayos proporcionaron pruebas de que, al compararse con el bloqueo hematoma, la AREV brindó mejor analgesia durante la manipulación de la fractura y permitió una mejor y más fácil reducción de la fractura, con alguna indicación de un riesgo reducido de nueva luxación posterior o necesidad de una nueva reducción. Por el contrario, el bloqueo hematoma fue más rápido y más fácil de realizar y es una intervención que utiliza menos recursos.
Hubo pruebas inadecuadas de la efectividad relativa de los diferentes métodos de anestesia a partir de las siguientes comparaciones, todas se analizaron dentro de ensayos únicos solamente: bloqueo nervioso versus bloqueo hematoma; sedación intravenosa versus bloqueo hematoma; anestesia general versus bloqueo hematoma; anestesia general versus sedación; y anestesia general versus bloqueo hematoma y sedación.
Ninguno de los tres ensayos que evaluaban tres aspectos físicos diferentes de anestesia (sitio de la inyección o torniquete adicional, para la AREV; y técnica para bloqueo braquial del plexo) proporcionaron pruebas concluyentes de la efectividad y seguridad de esta nueva técnica.
Seis ensayos analizaron el uso de fármacos complementarios. Se evaluó el agregado de dos relajantes musculares diferentes y un analgésico para la AREV; un sedante e hialuronidasa para el bloqueo hematoma; y clonidina para el bloqueo braquial del plexo. Todos los ensayos que evalúan los complementos no pudieron proporcionar pruebas sobre el resultado clínico final.
Un estudio con graves defectos que comparaba la bupivacaína con la prilocaína para la AREV proporcionó algo de información sobre los posibles efectos confusos del tratamiento de diferentes médicos sobre el resultado del paciente.