El tratamiento para la hemorragia postparto primaria necesita más investigación
Después de que una mujer da a luz, sus músculos uterinos se contraen, colapsando los vasos sanguíneos y ayudando a limitar la hemorragia cuando la placenta se ha desprendido. Si los músculos no se contraen lo suficiente, puede ocurrir una hemorragia postparto (hemorragia muy intensa) que puede poner en peligro la vida. Estas situaciones son frecuentes en los países de escasos recursos y la mortalidad materna es aproximadamente 100 veces mayor que en los países de grandes recursos. Es un problema grave que requiere tratamientos eficaces para intentar evitar el uso de cirugía para extraer el útero (histerectomía), que a menudo es la última opción de tratamiento. Las opciones de tratamiento precoz incluyen fármacos para aumentar las contracciones musculares (como ergometrina, oxitocina y prostaglandinas), técnicas quirúrgicas (como anudamiento o bloqueo de la arteria uterina), intervenciones radiológicas (como bloqueo de la arteria principal al útero mediante espumas de gel) y fármacos hemostáticos (como ácido tranexámico y factor VII recombinante activado). La revisión identificó tres ensayos que incluían a 462 mujeres que evaluaron el tratamiento con el fármaco misoprostol, pero no hubo ensayos acerca de los efectos de las técnicas quirúrgicas, las intervenciones radiológicas o los fármacos hemostáticos. Un ensayo pequeño mostró un beneficio posible del misoprostol rectal en comparación con la combinación estándar de ergometrina y oxitocina. Sin embargo, se necesita más investigación antes de que puedan intentarse fármacos más nuevos, como el misoprostol, como un tratamiento con fármacos de primera línea para tener la seguridad de que no aumente la mortalidad materna y para evaluar en más detalle la posible repercusión de los efectos secundarios adversos, como temblor, náuseas y cefaleas.
