No existen pruebas suficientes para afirmar que las personas deben dejar de consumir fuentes ricas en ácidos grasos omega-3, pero se necesitan ensayos adicionales de alta calidad para confirmar el efecto protector sugerido anteriormente de los ácidos grasos omega-3 en aquellas personas en mayor riesgo cardiovascular.
La revisión muestra que no está claro si la ingesta de ácidos grasos omega-3 (que se encuentran en los pescados grasos y en algunos aceites vegetales), con la dieta o mediante suplementos, altera las muertes totales, los eventos cardiovasculares (como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares) o los casos de cáncer en la población en general, o en personas en riesgo de o que presentan enfermedades cardiovasculares. Cuando el análisis se limitó a la fuente de ácidos grasos omega-3 (vegetal o proveniente del pescado), o al modo de administración (dietético o por suplementos), aun así no hubo pruebas de reducción de las muertes o de los eventos cardiovasculares en cualquier grupo.
