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Intervenciones médicas para el glaucoma de ángulo abierto primario y la hipertensión ocular

Vass C, Hirn C, Sycha T, Findl O, Sacu S, Bauer P, Schmetterer L

Intervenciones médicas para el glaucoma de ángulo abierto primario y la hipertensión ocular

La hipertensión ocular (HTO) es un trastorno con presión intraocular (PIO) elevada sin cambios del campo visual o patología discernible de la papila óptica. La hipertensión ocular con PIO de más de 21 mmHg sin tratamiento es un factor de riesgo importante para el desarrollo de glaucoma primario de ángulo abierto, que es la pérdida progresiva de fibras nerviosas y el daño del disco óptico que generan defectos característicos en el campo visual. Se administran fármacos tópicos para reducir la PIO como una manera de prevenir la aparición o la progresión del daño y la pérdida asociada del campo visual. Estos fármacos pueden tener efectos secundarios locales y sistémicos que pueden ser lo suficientemente graves como para interrumpir el tratamiento e incluyen irritación local, somnolencia, disnea y efectos secundarios cardiovasculares, en particular, en las personas mayores. Los resultados de esta revisión apoyan la práctica actual de administrar medicación tópica para disminuir la PIO y demuestran un claro efecto protector del campo visual. Los revisores identificaron un total de 26 ensayos controlados que asignaron al azar a 4 979 personas con HTO o glaucoma del ángulo abierto a recibir medicación tópica o un placebo, otra medicación tópica o ningún tratamiento durante al menos un año. El metanálisis de diez ensayos que probaban diferentes fármacos tópicos en comparación con placebo o controles sin tratamiento demostró una incidencia reducida de defectos glaucomatosos del campo visual con el tratamiento para las personas con HTO. El odds ratio (OR) fue de 0,62 (rango 0,5 a 0,8). La clase de betabloqueantes (incluido el timolol) tuvo pruebas positivas pero débiles de un efecto beneficioso en la protección contra los defectos del campo visual (OR 0,7; rango 0,5 a 1,0). Ningún fármaco demostró protección significativa del campo visual en la HTO con las pruebas disponibles. Los fármacos incluían betabloqueantes, dorzolamida, brimonidina, pilocarpina y epinefrina. A juzgar por los informes, la mayoría de los ensayos fue de calidad metodológica deficiente. Los efectos secundarios locales y sistémicos que provocaban la interrupción del tratamiento a menudo se informaron de forma deficiente y no parecían diferir entre los grupos de tratamiento. Los abandonos como consecuencia de los efectos secundarios ocurrieron con similar frecuencia en las personas tratadas con betabloqueantes o placebo, y parecieron ser menores con timolol en comparación con brimonidina, en tres ensayos.

Datos de la investigación