La rehabilitación para los ancianos ha adquirido un perfil cada vez más importante para quienes elaboran las políticas y prestan los servicios dentro de las agencias sanitarias y sociales de atención. Durante la década pasada, varios informes y asociaciones profesionales han identificado una variedad de factores que han contribuido a esta posición. Entre algunos de los factores se incluyen: incertidumbre acerca de los patrones demográficos, una creciente conciencia de la necesidad de garantizar un uso costo-efectivo de los recursos, un deseo articulado por reducir el tiempo de estancia en las camas de hospitales para agudos, el reconocimiento del papel fundamental que cumple la rehabilitación en la atención de los ancianos y las iniciativas para contener los costos (Haffey 1995; Joseph 1993; Nocon 1998; Henwood 1995; Audit Comm' 2000).
La demanda creciente de servicios de rehabilitación ha generado un interés cada vez mayor en el uso de ámbitos alternativos de atención para la rehabilitación de los ancianos. Este desarrollo no es específico del Reino Unido. El crecimiento demográfico y las presiones fiscales tienen un impacto sobre varios sistemas de asistencia sanitaria alrededor del mundo. El uso de ámbitos alternativos de atención para la rehabilitación es un asunto que se está evaluando en muchos países. Las investigaciones que han examinado la prevalencia del tratamiento (físico y ocupacional) en hogares de cuidado, informan que la prevalencia de los residentes en hogares de cuidado que reciben tratamiento es de 31% (Islandia), 30% (Japón), 23% (Dinamarca), 14% (Italia) y 11% (EE.UU.), (Berg 1997). En los Países Bajos, cerca del 40% de todos los ingresos a hogares de cuidado son para rehabilitación y los hogares de atención están desarrollando iniciativas con los hospitales para la rehabilitación de pacientes con fracturas de cadera y accidentes cerebrovasculares. (Ribbe 1999).
En los EE.UU., los centros capacitados con servicios de cuidado y los hogares de cuidado tradicionales han sido vistos cada vez más como ámbitos de atención en donde puede realizarse la rehabilitación de los ancianos (Murray 1999; Keith 1995; Joseph 1993; Kramer 1999(a); Kochersberger 1994). Esto ha dado lugar a un creciente cuerpo de investigación que examina el suministro de rehabilitación en estos ámbitos de atención, y en algunos casos, compara los resultados entre diferentes ámbitos. Sin embargo, los hallazgos de estas investigaciones son ambiguos (Murray 1999; Kane 1996; Kramer 1997; Keith 1995).
En el Reino Unido, el surgimiento de la agenda para la Atención Intermedia agregó un impulso adicional al debate. La Atención Intermedia es considerada por el gobierno del Reino Unido como un elemento fundamental en su programa para mejorar los servicios para los ancianos (DoH 2001). La definición de Atención Intermedia ha evolucionado desde que el término apareció a finales de los años 90 con mucho debate acerca de los méritos de cada definición que iba surgiendo. El gobierno del Reino Unido ha mencionado que la Atención Intermedia debe ser considerada como una descripción de los servicios que cumplen con varios criterios específicos, como por ejemplo, "dirigida a personas que de otra manera enfrentarían tiempos de estancia hospitalaria innecesariamente prolongados o ingresos inapropiados a la atención hospitalaria de agudos, a la atención en residencias a largo plazo o a la atención hospitalaria continua en el NHS" (DoH 2001). Carpenter y cols. ( Carpenter 2002) mencionan alternativas a la atención hospitalaria que se centran en evitar la hospitalización, el apoyo al alta hospitalaria y "nuevos modelos de atención comunitaria", y que el puente entre los sectores de atención primaria y aguda puede ser conocido colectivamente como Atención Intermedia. Stevenson (Stevenson 2002) sugiere que la mayoría de las autoridades "estarían de acuerdo en que la atención intermedia es una intervención a corto plazo que preserva la independencia de las personas que de otra manera enfrentarían tiempos de estancia hospitalaria prolongados o ingresos inapropiados al hospital o a la atención en residencias. La atención se centra en la persona, está enfocada en la rehabilitación y es proporcionada por una combinación de grupos profesionales".
De manera similar, la Comisión Nacional de Camas contribuyó al debate al reportar que no se estaban satisfaciendo las necesidades sanitarias y sociales de la población anciana. Identificó como factores clave la insuficiencia de alternativas comunitarias a la atención hospitalaria, el uso inapropiado de las camas hospitalarias y retrasos en las altas hospitalarias (DoH 2000). Las encuestas sobre bloqueo de camas (1996-1998) de la Sociedad Británica de Geriatría contribuyen a este debate al informar que los pacientes que esperan el ingreso a un centro de rehabilitación bloquean entre el cinco y el seis por ciento de las camas geriátricas/de medicina general (Lubel 1998).
El reconocimiento de que los servicios de rehabilitación insuficientes eran un componente integral en el modelo del "círculo vicioso", también promovió la discusión. Este modelo describe la interrelación que hay entre la presión sobre las camas hospitalarias, el alta hospitalaria precoz, los servicios de rehabilitación insuficientes, el aumento en el uso de una atención costosa en residencias y en el domicilio, menos recursos económicos disponibles para servicios preventivos, y en última instancia, reingresos hospitalarios más frecuentes (Audit Comm' 1997; Audit Comm' 2000). Como parte de la respuesta a estos asuntos, las autoridades en Inglaterra han sido orientadas para garantizar que los servicios de rehabilitación, en una variedad de ámbitos, entren en vigor para ayudar a los ancianos hospitalizados a recuperar niveles óptimos de independencia y regresar al domicilio (Audit Comm' 2000). Se ha identificado la posibilidad de utilizar ámbitos alternativos de atención, en particular ámbitos de cuidado domiciliario para la prestación de intervenciones de rehabilitación para personas ancianas (Nazarko 1994; Nazarko 1999; IHCA 2000). En el área del suministro de servicios, los compradores de servicios de atención sanitaria y social ya están financiando esquemas que usan una variedad de ámbitos de atención, incluyendo "ámbitos de atención domiciliaria" como el lugar para realizar la rehabilitación de personas ancianas (Vaughan 1999; King's Fund 2000; Parker 1999, Ward 2002).
En un momento en el que existe presión sobre quienes toman las decisiones políticas y prestan los servicios para explorar el uso de ámbitos alternativos de atención para el suministro de rehabilitación a los ancianos, parece no haber pruebas sobre el ámbito óptimo para fundamentar las decisiones. Esta revisión se propone evaluar la efectividad de diferentes ámbitos en la rehabilitación de personas ancianas.
