Los trastornos del sueño se tornan más frecuentes con la edad, afectan la calidad de vida de los individuos y de sus familias y pueden aumentar los costos de la asistencia sanitaria. Los adultos ancianos suelen recibir la prescripción de un rango de fármacos para los problemas de salud (que incluyen el sueño), entre ellos, muchos tienen efectos secundarios. Esta revisión consideró la efectividad de los tratamientos cognitivos y conductuales (TCC). Estos intentan mejorar el sueño mediante el cambio de los hábitos deficientes del sueño y el desafío de los pensamientos, las actitudes y las creencias negativas acerca del sueño.
Los revisores señalan que solamente hay pruebas limitadas disponibles y los datos que hay sugieren un efecto leve del TCC.
