Resúmenes Cochranebeta

Evidencia científica independiente de alta calidad para la toma de decisiones en atención sanitaria

Intervenciones psicosociales para los trastornos relacionados con el consumo de cocaína y anfetaminas psicoestimulantes

Knapp WP, Soares B, Farrell M, Silva de Lima M

Los psicoestimulantes como las anfetaminas y la cocaína se usan, al menos en parte, debido a sus efectos sobre el estado de ánimo, la cognición y la conducta. Las personas que abusan o dependen de estas drogas suelen tener amplios antecedentes de períodos repetidos de intoxicación y retiro y después del consumo a largo plazo puede desarrollarse comportamiento estereotipado, paranoia y comportamiento agresivo. Los trastornos de consumo de sustancias son un importante problema de salud pública, con costes elevados para la sociedad, incluyendo problemas de salud y de relación, ausentismo, pérdida de productividad y costes del tratamiento. No obstante, continúa siendo un desafío el conocimiento de las intervenciones terapéuticas que repercuten en el mantenimiento de la abstinencia. Los ensayos sobre tratamientos farmacológicos para la dependencia de psicoestimulantes poseen altos niveles de abandonos de los ensayos y las intervenciones psicosociales pueden ser tratamientos promisorios en tanto y en cuanto ayuden a mantener a los pacientes en el tratamiento y reducir el consumo de psicoestimulantes. En esta revisión, se realizaron varias comparaciones de terapias psicosociales pero la mayoría no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre las intervenciones, de manera que las pruebas actualmente disponibles no poseen datos que apoyen un único enfoque de terapia psicosocial. Los revisores identificaron 27 estudios controlados aleatorios con 3663 participantes que dependían de la cocaína (crack o intravenosa), en todos excepto un ensayo australiano donde las anfetaminas orales fueron el psicoestimulante utilizado. Los otros ensayos se realizaron en EE.UU. Los ensayos duraron de 12 semanas a nueve meses y la edad media de los participantes era de 33 años (rango de 18 a 65 años). En general, las intervenciones conductuales cognitivas redujeron los abandonos del tratamiento y el consumo de cocaína en comparación con el asesoramiento sobre drogas. Las intervenciones conductuales también tuvieron resultados claramente mejores que el tratamiento clínico (asistencia a sesiones de psicoterapia), la atención habitual (tasas inferiores de consumidores de cocaína a uno y tres meses), la información y la derivación (no asistencia). Una intervención intensiva multimodal fue más eficaz que la administración no intensiva y las terapias conductuales cognitivas con alguna forma de manejo de contingencias (incluso el incentivo de comprobantes intercambiables por artículos de venta al público) también demostró beneficios. Muchos de los resultados provienen de estudios simples, lo cual limita la posibilidad de realizar generalizaciones. Las intervenciones utilizadas fueron variables y los diferentes tipos de terapias conductuales cognitivas tenían enfoques terapéuticos superpuestos pero diferenciados. La reducción simple de
la cantidad de droga consumida o la retención en el tratamiento no es una medida significativa de cambios en el estilo de vida.

Datos de la investigación