Se incluyeron 32 estudios: 29 ECA y tres EPC. 28 fueron realizados en EE.UU.: la mayoría se centró en estudiantes de 6º-7º grado y se basó en la evaluación posterior a la intervención.
(1) Conocimiento versus currículo habitual
Los programas basados en la información aumentan el conocimiento sobre las drogas (DME = 0,91; IC del 95%: 0,42; 1,39).
(2) Habilidades versus currículo habitual
Las intervenciones basadas en las habilidades aumentan el conocimiento sobre las drogas (DMP = 2,60; IC del 95%: 1,17 a 4,03), las habilidades para la toma de decisiones (DME = 0,78; IC del 95%: 0,46 a 1,09), la autoestima (DME = 0,22; IC del 95%: 0,03 a 0,40), la resistencia a la presión de los compañeros (RR = 2,05; IC del 95%: 1,24 a 3,42), el consumo de drogas (RR = 0,81; IC del 95%: 0,64; 1,02), el consumo de marihuana (RR = 0,82; IC del 95%: 0,73; 0,92) y el consumo de drogas duras (RR = 0,45; IC del 95%: 0,24 a 0,85).
(3) Habilidades versus conocimiento
No hay diferencias evidentes.
(4) Habilidades versus respuesta afectiva
Las intervenciones basadas en las habilidades son mejores que aquellas basadas en la respuesta afectiva solo en lo que respecta a la eficacia individual (DMP = 1,90; IC del 95%: 0,25 a 3,55).
(5) Respuesta afectiva versus currículo habitual
Las intervenciones basadas en la respuesta afectiva aumentan el conocimiento sobre las drogas (DME = 1,88; IC del 95%: 1,27 a 2,50) y las habilidades para la toma de decisiones (DME = 1,35; IC del 95%: 0,79 a 1,9).
(6) Respuesta afectiva versus conocimiento
Las intervenciones afectivas aumentan el conocimiento sobre las drogas (DME = 0,60; IC del 95%: 0,18 a 1,03), y las habilidades para la toma de decisiones (DME = 1,22; IC del 95%: 0,33 a 2,12).
A partir de los EPC no surge ningún resultado estadísticamente significativo.