El dolor abdominal recurrente es frecuente en la infancia y a menudo se recomiendan intervenciones dietéticas, pero no se hallaron pruebas de que las mismas sean efectivas.
Entre un 4% y un 25% de los niños en edad escolar se quejan de dolor de estómago o dolor abdominal recurrente (DAR) lo bastante intenso como para interferir con sus actividades cotidianas. En la mayoría de estos niños, no se encuentran causas orgánicas del dolor en la investigación o el examen físico. Si bien es posible tratar a la mayoría de los niños con medidas sencillas y reconfortándolos, se ha recomendado una amplia gama de intervenciones, incluida la manipulación dietética. Recientemente se ha sugerido que los niños que antes se describían con diagnóstico de DAR deberían clasificarse, según el patrón de los síntomas, en una serie de subgrupos (criterios de Roma II), a saber, síndrome de colon irritable, dispepsia funcional, dolor abdominal funcional y migraña abdominal. No está claro si estas categorías describen enfermedades que realmente difieren en su etiología o su respuesta al tratamiento, pero en la actualización de la revisión se incluyeron estudios que utilizaron estos criterios para seleccionar a los participantes, así como estudios que emplearon el diagnóstico tradicional de DAR.
Esta revisión intentó determinar la efectividad de las intervenciones dietéticas. Cuando se publicó la versión original, sólo cuatro ensayos cumplieron con los criterios de inclusión para la revisión; dos de ellos investigaban suplementos de fibra y los otros dos investigaban dietas restringidas en lactosa. Los resultados arrojan escasas pruebas de un efecto de cualquiera de los dos tratamientos. Sin embargo, ya que estos resultados se informaron sólo en unos pocos ensayos pequeños, los revisores sugirieron que se requería más investigación. En esta versión actualizada se encontraron tres ensayos adicionales; todos ellos evaluaban la efectividad de probióticos como el lactobacillus, que algunos estudios han sugerido que podrían ser beneficiosos en adultos con síndrome de colon irritable. Uno de estos estudios se informó sólo como resumen, que no pudo ser analizado debido a la falta de datos. Estos ensayos no aportaron pruebas claras de algún beneficio del uso de probióticos en estos niños, incluidos niños con síndrome de colon irritable clasificados según los criterios de Roma II.
