Se considera que un disco lumbar prolapsado (también llamado disco "herniado" o "deslizado") es la causa más frecuente de ciática (dolor o entumecimiento que se extiende por las nalgas o piernas provocado por un nervio comprimido o "pellizcado" en la región lumbar). Muchos pacientes son tratados de manera efectiva mediante una combinación de medidas no quirúrgicas como la medicación o la fisioterapia. Sin embargo, los pacientes con síntomas persistentes a menudo se someten a cirugía. Mientras que de un 60% a un 90% de los pacientes mejorarán después de la cirugía, algunos continuarán presentando síntomas.Se estima que entre el 3% y el 12% de los pacientes sometidos a cirugía de disco desarrollarán otro disco prolapsado y la mayoría de estos pacientes se someterán nuevamente a cirugía.
Los programas de tratamiento activo, como la fisioterapia, en la cual el paciente es un participante activo, y el asesoramiento para retornar a las actividades normales, incluido el trabajo, cuanto antes después de la cirugía son los enfoques frecuentes.
Esta revisión actualizada evaluó la efectividad de diversos programas de tratamiento activo para pacientes sometidos a una primera cirugía de disco lumbar.Los revisores incluyeron 14 ensayos controlados aleatorios con 1 927 participantes de entre 18 y 65 años de edad. Con mayor frecuencia, el tratamiento comenzaba entre cuatro y seis semanas después de la cirugía, pero este hecho varió de dos días a 12 meses. También hubo una considerable variación en el contenido, la duración y la intensidad de los tratamientos.La mayoría de los tratamientos sólo se evaluó en un ensayo y sus resultados se presentan en la revisión completa.
Para los programas que comenzaban entre cuatro y seis semanas después de la cirugía, los revisores pudieron agrupar los resultados para tres comparaciones:
- Los pacientes que participaron en los programas de ejercicio informaban un dolor y discapacidad a corto plazo levemente menores que los que no recibieron ningún tratamiento.
- Los pacientes que participaron en los programas de alta intensidad informaban un dolor y discapacidad a corto plazo levemente menores que los de los programas de baja intensidad.
- Los pacientes en los programas de ejercicios supervisados informaban diferencias escasas o nulas con respecto al dolor y la discapacidad que los de los programas de ejercicios domiciliarios.
Ninguno de los estudios incluidos informó que los programas activos aumentaban la tasa de cirugía repetida, ni las pruebas indican que los pacientes deben restringir sus actividades después de la cirugía de disco lumbar.Sin embargo, las limitaciones en los métodos de la mitad de los ensayos indican que los resultados deben leerse con cautela.
Las pruebas no indican si todos los pacientes deben ser tratados después de la cirugía o sólo los que siguen con síntomas entre cuatro y seis semanas después.
