Si bien los estudios observacionales publicados demostraron que la BPM fue eficaz en la reducción de la incidencia y muerte por cáncer de mama, se necesitan estudios prospectivos más rigurosos (idealmente, ensayos aleatorios). Los estudios deben ser de una duración suficiente y realizar mejores intentos para controlar los sesgos de selección a fin de lograr mejores estimaciones de la reducción del riesgo. El estado de la ciencia dista de ser exacto en la predicción de quién padecerá o morirá a causa del cáncer de mama. Mediante una estimación, la mayoría de las mujeres consideradas de alto riesgo por sus antecedentes familiares (pero no necesariamente 1 o 2 portadores de mutaciones de BRCA) que fueron sometidas a estos procedimientos no podrían haber muerto por cáncer de mama, aún sin cirugía profiláctica. Por lo tanto, las mujeres deben entender que este procedimiento debe ser considerado sólo entre aquellas personas que corren un muy alto riesgo de padecer la enfermedad.
Para las mujeres que ya poseían un diagnóstico de un tumor primario, los datos carecían particularmente de indicaciones para la mastectomía profiláctica contralateral. Si bien parecía que la mastectomía contralateral podía reducir la incidencia de cáncer en la mama contralateral, no hubo pruebas suficientes acerca de si la CPM en realidad mejoró la supervivencia y en qué grupo lo hizo.
La morbilidad física es frecuente después de la PM y muchas mujeres a las que se les realizaron nuevas operaciones imprevistas (con frecuencia, con relación a problemas de reconstrucción); sin embargo, estos datos deben actualizarse teniendo en cuenta cambios en los procedimientos quirúrgicos y en la reconstrucción.
Con respecto a los resultados psicosociales, las mujeres por lo general manifestaron satisfacción con sus decisiones de someterse a la PM, pero informaron una satisfacción en forma menos consistente en relación con los resultados estéticos, con una disminución de la satisfacción en relación con las complicaciones quirúrgicas. Por lo tanto, la morbilidad física y las complicaciones quirúrgicas postoperatorias fueron áreas que deben considerarse al tomar la decisión sobre la PM. Con respecto al bienestar emocional, la mayoría de las mujeres se recuperó después de la operación e informó una menor preocupación acerca del cáncer de mama y mostró una reducción en la morbilidad psicológica en comparación con sus medidas iniciales; también se observaron excepciones. De los resultados psicosociales medidos, la imagen corporal y los sentimientos de feminidad se vieron afectados en forma adversa.